Por monseñor José Ignacio Munilla Aguirre
PALENCIA, sábado, 27 junio 2009 (ZENIT.org).- Publicamos el artículo que ha escrito monseñor José Ignacio Munilla Aguirre, obispo de Palencia, al concluirse el Año de San Pablo.
* * *
Coincidiendo con la Solemnidad de San Pedro y San Pablo, hace un año se inauguraba el Jubileo del Año Paulino, convocado por Benedicto XVI con motivo del dos mil aniversario del nacimiento del "Apóstol de los gentiles". Llegado el momento de su clausura, damos gracias a Dios porque, pasados estos doce meses, nos hemos familiarizado más con la vida y el legado espiritual de San Pablo, cuyas Cartas escuchamos con tanta asiduidad en las Eucaristías dominicales.
A lo largo de este año, se ha realizado un notable esfuerzo a distintos niveles, para dar a conocer su figura y su doctrina: homilías dominicales, publicación de biografías, conferencias divulgativas, congresos académicos, cursillos formativos sobre sus diversas Cartas, peregrinaciones tras las huellas de San Pablo por la llamada Ruta Paulina, películas, etc. De una forma especial, cabe destacar las veinte catequesis impartidas por el Papa, en los habituales encuentros que mantiene los miércoles con los peregrinos que acuden a Roma. La editorial de la Conferencia Episcopal Española (Edice), ha publicado estas bellísimas y profundas catequesis en un libro titulado Aprender de San Pablo, que bien pudiera servirnos para dejar grabado en nosotros el legado de este Año Paulino que ahora finaliza. Mención aparte merece la incorporación de las iglesias or todoxas a este Jubileo convocado por el Papa, tal y como anunció el Patriarca Ecuménico de Constantinopla, Bartolomé I.
Sólo los enamorados enamoran
La fuerza de San Pablo nace de su profunda experiencia interior: "Vivo en la fe del Hijo de Dios, que me amó y se entregó a sí mismo por mí" (Ga 2, 20). Fundado en la conciencia de saberse amado incondicionalmente por Cristo, Pablo vive con radicalidad los consejos evangélicos: "Por mi parte, muy gustosamente me daré y me desgastaré totalmente por vosotros" (2 Co 12, 15). La consecuencia lógica de todo esto es que la figura de Pablo "arrastró" en su tiempo -y lo sigue haciendo en el presente- a muchísimas personas, al seguimiento de Cristo: "Sed imitadores míos como yo lo soy de Cristo" (1 Co 11, 1).
He aquí una de las intuiciones que más ha sido subrayada en este Año Paulino que llega a su fin: La Nueva Evangelización sólo podrá ser acometida con éxito por quienes estén "enamorados de Cristo". Las características del momento en que vivimos acentúan más, si cabe, esta convicción. La secularización interna de la Iglesia se caracteriza por un estilo de vida relajada, "alérgico" a cualquier sacrificio y renuncia, que se expresa con un discurso plano, en el que sólo se desarrollan los puntos de consenso con la cultura dominante. La experiencia nos demuestra que por este camino, todos los proyectos pastorales están condenados a la esterilidad.
San Pablo no buscó gratuitamente conflictos, pero tampoco los rehuyó cuando se presentaron. Nunca cedió a la tentación de procurar una falsa armonía con su entorno, sino que "combatió" decididamente con la espada de la palabra. En su ministerio apostólico no faltaron incomprensiones y disputas, tal y como él mismo reconoce: "Tuvimos la valentía de predicaros el Evangelio de Dios entre frecuentes luchas... Como sabéis, nunca nos presentamos con palabras aduladoras" (1 Ts 2, 2. 5).
Sin embargo, no podemos olvidar que la clave del ministerio de San Pablo no está en su espíritu combativo; sino que, más bien hemos de decir que, la clave del espíritu combativo de Pablo se explica por su "encuentro" con el Resucitado: "Todo lo juzgo como pérdida ante la sublimidad del conocimiento de Cristo Jesús. Por Él lo perdí todo, y todo lo estimo basura con tal de ganar a Cristo" (Flp 3, 8). Lo que motiva a San Pablo es el hecho de ser amado por Cristo, de donde se deriva un celo apostólico inagotable. El espíritu de lucha que muestra el Apóstol de los gentiles en sus Cartas, así como su capacidad de sufrimiento, es proporcional a su amor por Cristo.
La sabiduría de la cruz, cumbre del amor
La vida de San Pablo es un ejemplo práctico del mensaje evangélico que nos introduce en la sabiduría de la cruz: "Nosotros predicamos a un Cristo crucificado: escándalo para los judíos, necedad para los gentiles; mas para nosotros (...), fuerza de Dios y sabiduría de Dios" (1 Co 11, 23). Aunque pueda parecer paradójico, la cruz es "sabiduría" para los judíos, porque revela el auténtico rostro de Dios, que el Antiguo Testamento sólo había podido mostrar parcialmente. Al m ismo tiempo, la cruz es "sabiduría" frente a la filosofía griega, demasiado segura de sí misma y de su lógica.
Gracias a Jesucristo, la cruz se ha convertido en la llave humilde que nos abre al misterio de la gracia divina. Así lo ha experimentado San Pablo a lo largo de toda su vida: "«Te basta mi gracia, porque mi fuerza se manifiesta en la flaqueza». Por tanto, con sumo gusto seguiré gloriándome en mis flaquezas, para que habite en mí la fuerza de Cristo (...) porque cuando soy débil, entonces soy fuerte" (2 Co 12, 10).
Este es el regalo que nos da San Pablo como conclusión de su Año Jubilar: la sabiduría de la cruz, reveladora del amor. La cruz es el camino que certifica y autentifica el amor... ¡No te tengamos miedo a la cruz, porque sería tanto como tenerle miedo al amor! Es imposible acercarse a la figura de San Pablo sin re cibir una invitación a la conversión. ¡Glorifiquemos a Dios por la vida de Saulo de Tarso, testigo del amor apasionado de Dios por cada uno de nosotros y de la respuesta ardiente de quienes se dejan alcanzar por la llamada divina!
martes, 30 de junio de 2009
martes, 16 de junio de 2009
Boletín del OMCC - Junio 2009 -
Queridos Amigos,
¡Que la paz y el amor de Nuestro Señor estén siempre con ustedes!
I. Eventos de Actualidad
En solo dos meses, si dios quiere, estaremos celebrando nuestra IV Ultreya Mundial de Anaheim, California el día 1 de agosto de 2009. Les queremos recordar que necesitan comprar sus boletos porque el día de la Ultreya no se venderán en la puerta. El Comite Ejecutivo del OMCC sigue trabajando amorosamente y con mucho entusiasmo en la Organización de esta IV Ultreya Mundial y les seguimos pidiendo que la sigan promoviendo en sus comunidades y no olvidemos que es una oportunidad única para poder vivir y convivir lo fundamental cristiano con amigos de todo el mundo. Es solo la IV Ultreya Mundial en la historia del Movimiento de Cursillos de Cristiandad, que cada día esta en mas países y ciudades del mundo entero. Unamos en este magno evento para darle gracias a Dios por este gran Carisma que el Espíritu Santo dio al mundo para conocer el amor y la amistad de Dios en Cristo Jesús.
En el mes de mayo, Juan Ruiz visito la Isla de Encanto - Puerto Rico. Y durante su visita con Monseñor Eusebio Ramos Morales, Obispo de la nueva Diócesis de Fajardo-Humaco, se obtuvo la bendición con dos manos, como un día lo haría el mismo Obispo Hervas, para empezar los Cursillos de Cristiandad en esa nueva Diócesis.
Durante esta visita a la Isla del Encanto, también tuvo la oportunidad de visitar la Casa de Cursillos de Aguas Buenas, donde estaba marchando un Cursillos de hombres y la Casa de Cursillos de Juncos. Así como también, participar en un Encuentro Nacional con líderes de las 6 Diócesis de Puerto Rico, la Primera Ultreya Inter-diocesana en Humacao y la Clausura del Cursillo que se celebrara en la Casa de Cursillo de Aguas Buenas. Como resultado de esta visita, muchos dirigentes expresaron la necesidad de tener más eventos Inter-diocesanos, de un Cursillo de Cursillo para las 6 Diócesis y de re-avivar el Secretariado Nacional para que Puerto Rico vuelva a ser una voz en este Movimiento Universal.
De todos y cada uno de estos eventos, lo mas impresionante fue la entrega y dedicación de los Dirigentes del Movimiento de Cursillo de Cristiandad y el trabajo incansable que el P. Jaime Capo realizo en esta bella Isla del Caribe.
También durante este mes de mayo, Juan Ruiz también tuvo el gran honor y privilegio de celebrar el 50 Aniversario del Movimiento de Cursillo en la Arquidiócesis de Guadalajara Jalisco, participando juntamente con cuatro nuestro Asesor Episcopal - Cardenal Juan Sandoval Iñiguez, en un Cursillo de Cursillo en esta Arquidiócesis donde asistieron cursillistas, laicos y sacerdotes, de siete diferentes diócesis de México.
Le damos gracias a Dios por todas estas oportunidades que nos está brindando para llevar el mensaje de este bello Carisma a tantos y tantos amigos de tantos y tan diferentes culturas y lenguajes. Todo esto solo viene a confirmar una vez más la mano del Espíritu Santo en la creación y efectividad de transmitir ese mensaje del amor y la amistad de Dios en Cristo Jesús, a través de ese simple vehículo de la amistad, a tantos y tantos alejados en el mundo.
II. Estudio del Carisma: Parte IX
Metodología II: CURSILLO (3 DÍAS)
Ningún hombre, ninguna mujer se conoce mientras no se ha encontrado con Dios.
El cursillo es un curso abreviado e intenso de tres días de oración, de estudio y de convivencia.
El cursillo es, ante todo, la vivencia de lo fundamental cristiano, en convivencia caritativa y apostólica. En el cursillo se convive con Dios, por la oración, con la Iglesia a través de los dirigentes y con el mundo, con los demás cursillistas. El cursillo es el hallazgo de la propuesta de “Ven y verás”, que el padrino hizo al aspirante. La realidad del triple encuentro con uno mismo, con Cristo y con los hermanos.
El método de Cursillos no surgió al azar, ni fue producto de laboratorio, ni la consecuencia de una exaltación emocional. El método del cursillo, en la peculiar convivencia durante tres días, en régimen cerrado y aislado, fue rezado, pensado, planeado, estudiado y estructurado minuciosamente. La convivencia durante tres días fue vivida y experimentada durante cinco años, desde Cala Figuera, alcanzando la plenitud en el cursillo de San Honorato.
Un sistema novedoso, dentro de la metodología, en cuanto a la introversión en el yo íntimo y la conexión con el Espíritu. Sistema que ha merecido los mejores elogios de grandes innovadores en la educación, como Guillermo Estarellas, así como de especialistas en psicología, muchos de ellos “alejados” de la Iglesia.
Se indicó que en el Método de Cursillos de vivir y alumbrar amistad se distinguen tres tiempos, o tres elementos básicos: el Precursillo, el Cursillo y el Postcursillo.
Estos tres elementos, como planos que se establecen en las relaciones de amistad entre las personas, se unen íntimamente entre sí, como un movimiento circular. Esta circunvalación al unísono, viene provocada porque el precursillo genera el cursillo, el cursillo genera el postcursillo y, a su vez, el postcursillo genera el precursillo.
La unión íntima de estos tres elementos del Método se concreta en que el cursillo es la finalidad del precursillo y, a su vez, el precursillo es una labor y objetivo del postcursillo. Cada uno de los tres tiene una importancia igual, dentro del Método, sin que deba ni hacerse ni darse comparación de importancia entre los mismos.
El CURSILLO es el segundo tiempo del Movimiento de Cursillos. Este tiempo no es una espiritualidad, sino un método para posibilitar cualquier espiritualidad, para posibilitar lo espiritual auténtico, como se indica en Vertebración de Ideas. Corresponde al plano de interrelación, o sea, el de las relaciones con quienes nos acompañan en la vida, nuestros compañeros, prójimos o próximos; expresa la proximidad sin identificación.
Es un plan apostólico con el objetivo ÚNICO de aproximación de la persona para que quien vive los tres días del cursillo pueda tener un triple encuentro: con él mismo, con Cristo y con los hermanos.
Este itinerario de encuentros es la trayectoria secuencial de los rollos seglares del cursillo:
"El hombre puede ser más y mejor (Rollo Ideal), puede serlo donde está (Seglar en la Iglesia) si descubre su corazón, con espontaneidad (Piedad), si asume su inteligencia con convicción (Estudio), si orbita su voluntad con decisión (Acción) y su persona en su globalidad (Dirigentes); si acepta que su realidad está integrada por personas (Estudio del ambiente) a las que puede ayudar (Cristiandad en acción), siempre que se realice de una forma personal (Cursillista más allá del cursillo) en amistad (Reunión de Grupo y Ultreya)". (Cursillos de Cristiandad. Manifiesto)
Ningún hombre, ninguna mujer se conoce mientras no se ha encontrado con Dios. Y el cursillo es un vehículo para acercarse a Dios; es un vehículo que provoca el encuentro con Dios.
El cursillo, desde el método de Cursillos de Cristiandad, es una reunión de hombres o una reunión de mujeres, en régimen cerrado y aislados de su vida cotidiana durante tres días, en los que se intenta explicar las ideas necesarias sobre la realidad de ser cristiano desde la vivencia de los fundamental cristiano, dándolas a conocer con alguna posibilidad de eficacia a través de un método de testimonio y palabra, en un ambiente de amistad.
Se pretende la conversión de la persona, para que ésta provoque la conversión del círculo social humano que le rodea en su metro cuadrado móvil en el que vive. Esto se consigue, desde la gracia de Dios y la libre opción de la persona, por la proclamación del mensaje y el conocimiento de la psicología y la metodología usadas, a través de un equipo formado por dirigentes seglares y sacerdotes y la palanca que representa la oración de toda la comunidad.
Los 3 días de Cursillos, sirviéndose de los rollos y los contactos personales de sondeo, estoque y animación, se dirigen esencialmente a conseguir un íntimo triple encuentro de personas con inquietud de encontrar el gozo de la fe. Mediante los rollos místicos se pretende provocar hambre de la vida en Gracia. Mediante los rollos seglares se pretende ofrecer testimonios vivos de que es posible la realidad de que el hombre y la mujer pueden llevar una vida en Gracia en el mundo donde el Señor les ha puesto, en su concreto mundo familiar, laboral y de ocio.
En primer lugar, se pretende que la persona que asiste a un cursillo se vea a sí mismo, como es. Que sepa si realmente dirige su vida hacia donde quiere, que se descubra a sí mismo y que acepte sus capacidades y limitaciones para vivir y convivir en amistad. Si el encuentro consigo mismo no se produce no se pueden dar los otros encuentros porque no parte de su realidad verdadera.
El segundo paso ofrece al cursillista el planteamiento de la posibilidad de una vida con Cristo. Pasar de un Cristo lejano y olvidado para la mayoría de los hombres y mujeres de nuestro tiempo, a un Cristo vivo, normal y cercano.
La esencia del tercer día estriba en hacer consciente al cursillista de que todo ello, la vida en Gracia y la cercanía de Cristo, es una realidad posible al regresar a los ambientes en el mundo nuestro. Una realidad posible, viviéndola entre las personas con las que frecuentamos directamente y, también, con las que nos rodean en general. Una realidad posible sostenible, testimoniando cristianismo.
Los pasos del cursillos, no obstante, no son una fórmula matemática que se desarrolla de forma sucesiva y exacta en cada uno de los asistentes. Los rollos y las meditaciones de cada uno de los tres días están orientados a provocar cauces apropiados para adentrase en los tres campos. Pero cada persona, en el descubrimiento de la luz de su fe, reacciona a los impactos en su momento y en su día. Dentro de los tres días del cursillo se presentan numerosos detalles, con valor suficiente cada uno en concreto para poder ser el detonador que active en el cursillista el encuentro con lo fundamental cristiano: la oración, el Sagrario, las palancas, la alegría, la amistad.
En palabras de Eduardo Bonnín, "los cursillos, por su misma naturaleza, han de ir al fondo de la persona, a lo más interior e íntimo de sí misma, no a sus circunstancias concretas que le envuelven, si es casado, soltero, practicante o indiferente etc.. No tiene que haber nada que le desvíe de la diana a que se debe apuntar. El encuentro tiene que ser con Cristo y la persona, cara a cara, de tú a tú y a eso tiene que ir enfocado todo; la existencia inevitable de un magnetismo de género o la presencia condicionante de algún testigo cualificado por relación profesional, familiar o de pareja, lo imposibilita. La reacción tiene que ser personal, radical y auténtica. No tiene que haber nada que impida o dificulte esta radicalidad, perplejidad y entusiasmo, que causa en la persona el CREER de verdad y en serio que Cristo le ama. Como en el cursillo se descubre una nueva dimensión mucho más profunda que la fe normal, no es la misma cuando la persona es observada por otra que está pendiente de su reacción. Por esta razón los cursillos no deben ser mixtos (hombres y mujeres juntos), así como tampoco no es de ninguna manera conveniente que vayan a un mismo cursillo juntos padre e hijo, madre e hija o dos hermanos o hermanas, o Jefes y subordinados o un matrimonio. Si van mujeres y hombres juntos, ninguno se porta como se portaría si fueran por separado. Cristo busca a la persona, no a lo que le envuelve". (Mi Testamento Espiritual - Eduardo Bonnín Aguiló)
La misma orientación queda ratificada por el P. Jordi Girau: “…como es bien sabido desde siempre en Cursillos, la franqueza y profundidad de comunicación que se da entre cursillistas del mismo sexo favorece la eficacia, la intensidad y el fruto del cursillo.” (PROA nº 1. pág. 6. Enero 2002. Secretariado Diocesano de Cursillos de Cristiandad de Madrid.)
El método del cursillo no es un camino cualquiera, sino que ha sido pensado meditado rezado y experimentado. El cursillo tiene que ser fiel al método, aplicar los distintos recursos del mismo sabiendo el por qué, el para qué y el cómo de ellos. Todo esto, que es tan sencillo y claro y que ha dado tan buenos frutos en tantas personas, cambiando para bien sus vidas, haciéndolas más cristianas y más humanas, no se ha de tergiversar con el deseo de actualizarlo o ponerlo al día, ni por la originalidad de añadir cosas innecesarias, que no harán más que complicar la santa simplicidad de lo pretendido, como dijo y repitió Eduardo.
La pretensión de aplicar el método del cursillo, abreviando la duración del mismo, destinado solo a determinadas edades y mezclando hombres y mujeres, será un “algo”, será un algo muy bueno, será lo que sea, pero nunca será un cursillo bajo el método de los Cursillos de Cristiandad.
Como siempre, nos despedimos rogándole a Nuestro Señor que nos mantenga unidos en su amor y amistad.
De Colores,
Juan Ruiz
Presidente - OMCC
¡Que la paz y el amor de Nuestro Señor estén siempre con ustedes!
I. Eventos de Actualidad
En solo dos meses, si dios quiere, estaremos celebrando nuestra IV Ultreya Mundial de Anaheim, California el día 1 de agosto de 2009. Les queremos recordar que necesitan comprar sus boletos porque el día de la Ultreya no se venderán en la puerta. El Comite Ejecutivo del OMCC sigue trabajando amorosamente y con mucho entusiasmo en la Organización de esta IV Ultreya Mundial y les seguimos pidiendo que la sigan promoviendo en sus comunidades y no olvidemos que es una oportunidad única para poder vivir y convivir lo fundamental cristiano con amigos de todo el mundo. Es solo la IV Ultreya Mundial en la historia del Movimiento de Cursillos de Cristiandad, que cada día esta en mas países y ciudades del mundo entero. Unamos en este magno evento para darle gracias a Dios por este gran Carisma que el Espíritu Santo dio al mundo para conocer el amor y la amistad de Dios en Cristo Jesús.
En el mes de mayo, Juan Ruiz visito la Isla de Encanto - Puerto Rico. Y durante su visita con Monseñor Eusebio Ramos Morales, Obispo de la nueva Diócesis de Fajardo-Humaco, se obtuvo la bendición con dos manos, como un día lo haría el mismo Obispo Hervas, para empezar los Cursillos de Cristiandad en esa nueva Diócesis.
Durante esta visita a la Isla del Encanto, también tuvo la oportunidad de visitar la Casa de Cursillos de Aguas Buenas, donde estaba marchando un Cursillos de hombres y la Casa de Cursillos de Juncos. Así como también, participar en un Encuentro Nacional con líderes de las 6 Diócesis de Puerto Rico, la Primera Ultreya Inter-diocesana en Humacao y la Clausura del Cursillo que se celebrara en la Casa de Cursillo de Aguas Buenas. Como resultado de esta visita, muchos dirigentes expresaron la necesidad de tener más eventos Inter-diocesanos, de un Cursillo de Cursillo para las 6 Diócesis y de re-avivar el Secretariado Nacional para que Puerto Rico vuelva a ser una voz en este Movimiento Universal.
De todos y cada uno de estos eventos, lo mas impresionante fue la entrega y dedicación de los Dirigentes del Movimiento de Cursillo de Cristiandad y el trabajo incansable que el P. Jaime Capo realizo en esta bella Isla del Caribe.
También durante este mes de mayo, Juan Ruiz también tuvo el gran honor y privilegio de celebrar el 50 Aniversario del Movimiento de Cursillo en la Arquidiócesis de Guadalajara Jalisco, participando juntamente con cuatro nuestro Asesor Episcopal - Cardenal Juan Sandoval Iñiguez, en un Cursillo de Cursillo en esta Arquidiócesis donde asistieron cursillistas, laicos y sacerdotes, de siete diferentes diócesis de México.
Le damos gracias a Dios por todas estas oportunidades que nos está brindando para llevar el mensaje de este bello Carisma a tantos y tantos amigos de tantos y tan diferentes culturas y lenguajes. Todo esto solo viene a confirmar una vez más la mano del Espíritu Santo en la creación y efectividad de transmitir ese mensaje del amor y la amistad de Dios en Cristo Jesús, a través de ese simple vehículo de la amistad, a tantos y tantos alejados en el mundo.
II. Estudio del Carisma: Parte IX
Metodología II: CURSILLO (3 DÍAS)
Ningún hombre, ninguna mujer se conoce mientras no se ha encontrado con Dios.
El cursillo es un curso abreviado e intenso de tres días de oración, de estudio y de convivencia.
El cursillo es, ante todo, la vivencia de lo fundamental cristiano, en convivencia caritativa y apostólica. En el cursillo se convive con Dios, por la oración, con la Iglesia a través de los dirigentes y con el mundo, con los demás cursillistas. El cursillo es el hallazgo de la propuesta de “Ven y verás”, que el padrino hizo al aspirante. La realidad del triple encuentro con uno mismo, con Cristo y con los hermanos.
El método de Cursillos no surgió al azar, ni fue producto de laboratorio, ni la consecuencia de una exaltación emocional. El método del cursillo, en la peculiar convivencia durante tres días, en régimen cerrado y aislado, fue rezado, pensado, planeado, estudiado y estructurado minuciosamente. La convivencia durante tres días fue vivida y experimentada durante cinco años, desde Cala Figuera, alcanzando la plenitud en el cursillo de San Honorato.
Un sistema novedoso, dentro de la metodología, en cuanto a la introversión en el yo íntimo y la conexión con el Espíritu. Sistema que ha merecido los mejores elogios de grandes innovadores en la educación, como Guillermo Estarellas, así como de especialistas en psicología, muchos de ellos “alejados” de la Iglesia.
Se indicó que en el Método de Cursillos de vivir y alumbrar amistad se distinguen tres tiempos, o tres elementos básicos: el Precursillo, el Cursillo y el Postcursillo.
Estos tres elementos, como planos que se establecen en las relaciones de amistad entre las personas, se unen íntimamente entre sí, como un movimiento circular. Esta circunvalación al unísono, viene provocada porque el precursillo genera el cursillo, el cursillo genera el postcursillo y, a su vez, el postcursillo genera el precursillo.
La unión íntima de estos tres elementos del Método se concreta en que el cursillo es la finalidad del precursillo y, a su vez, el precursillo es una labor y objetivo del postcursillo. Cada uno de los tres tiene una importancia igual, dentro del Método, sin que deba ni hacerse ni darse comparación de importancia entre los mismos.
El CURSILLO es el segundo tiempo del Movimiento de Cursillos. Este tiempo no es una espiritualidad, sino un método para posibilitar cualquier espiritualidad, para posibilitar lo espiritual auténtico, como se indica en Vertebración de Ideas. Corresponde al plano de interrelación, o sea, el de las relaciones con quienes nos acompañan en la vida, nuestros compañeros, prójimos o próximos; expresa la proximidad sin identificación.
Es un plan apostólico con el objetivo ÚNICO de aproximación de la persona para que quien vive los tres días del cursillo pueda tener un triple encuentro: con él mismo, con Cristo y con los hermanos.
Este itinerario de encuentros es la trayectoria secuencial de los rollos seglares del cursillo:
"El hombre puede ser más y mejor (Rollo Ideal), puede serlo donde está (Seglar en la Iglesia) si descubre su corazón, con espontaneidad (Piedad), si asume su inteligencia con convicción (Estudio), si orbita su voluntad con decisión (Acción) y su persona en su globalidad (Dirigentes); si acepta que su realidad está integrada por personas (Estudio del ambiente) a las que puede ayudar (Cristiandad en acción), siempre que se realice de una forma personal (Cursillista más allá del cursillo) en amistad (Reunión de Grupo y Ultreya)". (Cursillos de Cristiandad. Manifiesto)
Ningún hombre, ninguna mujer se conoce mientras no se ha encontrado con Dios. Y el cursillo es un vehículo para acercarse a Dios; es un vehículo que provoca el encuentro con Dios.
El cursillo, desde el método de Cursillos de Cristiandad, es una reunión de hombres o una reunión de mujeres, en régimen cerrado y aislados de su vida cotidiana durante tres días, en los que se intenta explicar las ideas necesarias sobre la realidad de ser cristiano desde la vivencia de los fundamental cristiano, dándolas a conocer con alguna posibilidad de eficacia a través de un método de testimonio y palabra, en un ambiente de amistad.
Se pretende la conversión de la persona, para que ésta provoque la conversión del círculo social humano que le rodea en su metro cuadrado móvil en el que vive. Esto se consigue, desde la gracia de Dios y la libre opción de la persona, por la proclamación del mensaje y el conocimiento de la psicología y la metodología usadas, a través de un equipo formado por dirigentes seglares y sacerdotes y la palanca que representa la oración de toda la comunidad.
Los 3 días de Cursillos, sirviéndose de los rollos y los contactos personales de sondeo, estoque y animación, se dirigen esencialmente a conseguir un íntimo triple encuentro de personas con inquietud de encontrar el gozo de la fe. Mediante los rollos místicos se pretende provocar hambre de la vida en Gracia. Mediante los rollos seglares se pretende ofrecer testimonios vivos de que es posible la realidad de que el hombre y la mujer pueden llevar una vida en Gracia en el mundo donde el Señor les ha puesto, en su concreto mundo familiar, laboral y de ocio.
En primer lugar, se pretende que la persona que asiste a un cursillo se vea a sí mismo, como es. Que sepa si realmente dirige su vida hacia donde quiere, que se descubra a sí mismo y que acepte sus capacidades y limitaciones para vivir y convivir en amistad. Si el encuentro consigo mismo no se produce no se pueden dar los otros encuentros porque no parte de su realidad verdadera.
El segundo paso ofrece al cursillista el planteamiento de la posibilidad de una vida con Cristo. Pasar de un Cristo lejano y olvidado para la mayoría de los hombres y mujeres de nuestro tiempo, a un Cristo vivo, normal y cercano.
La esencia del tercer día estriba en hacer consciente al cursillista de que todo ello, la vida en Gracia y la cercanía de Cristo, es una realidad posible al regresar a los ambientes en el mundo nuestro. Una realidad posible, viviéndola entre las personas con las que frecuentamos directamente y, también, con las que nos rodean en general. Una realidad posible sostenible, testimoniando cristianismo.
Los pasos del cursillos, no obstante, no son una fórmula matemática que se desarrolla de forma sucesiva y exacta en cada uno de los asistentes. Los rollos y las meditaciones de cada uno de los tres días están orientados a provocar cauces apropiados para adentrase en los tres campos. Pero cada persona, en el descubrimiento de la luz de su fe, reacciona a los impactos en su momento y en su día. Dentro de los tres días del cursillo se presentan numerosos detalles, con valor suficiente cada uno en concreto para poder ser el detonador que active en el cursillista el encuentro con lo fundamental cristiano: la oración, el Sagrario, las palancas, la alegría, la amistad.
En palabras de Eduardo Bonnín, "los cursillos, por su misma naturaleza, han de ir al fondo de la persona, a lo más interior e íntimo de sí misma, no a sus circunstancias concretas que le envuelven, si es casado, soltero, practicante o indiferente etc.. No tiene que haber nada que le desvíe de la diana a que se debe apuntar. El encuentro tiene que ser con Cristo y la persona, cara a cara, de tú a tú y a eso tiene que ir enfocado todo; la existencia inevitable de un magnetismo de género o la presencia condicionante de algún testigo cualificado por relación profesional, familiar o de pareja, lo imposibilita. La reacción tiene que ser personal, radical y auténtica. No tiene que haber nada que impida o dificulte esta radicalidad, perplejidad y entusiasmo, que causa en la persona el CREER de verdad y en serio que Cristo le ama. Como en el cursillo se descubre una nueva dimensión mucho más profunda que la fe normal, no es la misma cuando la persona es observada por otra que está pendiente de su reacción. Por esta razón los cursillos no deben ser mixtos (hombres y mujeres juntos), así como tampoco no es de ninguna manera conveniente que vayan a un mismo cursillo juntos padre e hijo, madre e hija o dos hermanos o hermanas, o Jefes y subordinados o un matrimonio. Si van mujeres y hombres juntos, ninguno se porta como se portaría si fueran por separado. Cristo busca a la persona, no a lo que le envuelve". (Mi Testamento Espiritual - Eduardo Bonnín Aguiló)
La misma orientación queda ratificada por el P. Jordi Girau: “…como es bien sabido desde siempre en Cursillos, la franqueza y profundidad de comunicación que se da entre cursillistas del mismo sexo favorece la eficacia, la intensidad y el fruto del cursillo.” (PROA nº 1. pág. 6. Enero 2002. Secretariado Diocesano de Cursillos de Cristiandad de Madrid.)
El método del cursillo no es un camino cualquiera, sino que ha sido pensado meditado rezado y experimentado. El cursillo tiene que ser fiel al método, aplicar los distintos recursos del mismo sabiendo el por qué, el para qué y el cómo de ellos. Todo esto, que es tan sencillo y claro y que ha dado tan buenos frutos en tantas personas, cambiando para bien sus vidas, haciéndolas más cristianas y más humanas, no se ha de tergiversar con el deseo de actualizarlo o ponerlo al día, ni por la originalidad de añadir cosas innecesarias, que no harán más que complicar la santa simplicidad de lo pretendido, como dijo y repitió Eduardo.
La pretensión de aplicar el método del cursillo, abreviando la duración del mismo, destinado solo a determinadas edades y mezclando hombres y mujeres, será un “algo”, será un algo muy bueno, será lo que sea, pero nunca será un cursillo bajo el método de los Cursillos de Cristiandad.
Como siempre, nos despedimos rogándole a Nuestro Señor que nos mantenga unidos en su amor y amistad.
De Colores,
Juan Ruiz
Presidente - OMCC
jueves, 28 de mayo de 2009
ORACIÓN POR XXI ENCUENTRO NACIONAL
Padre Santo:
Tú que nos has llamado a ser
Fermento de la masa, sal de la Tierra
y luz del mundo
danos tu sabiduría que juzga desde arriba
y sabe ver a lo lejos.
Envíanos tu Espíritu Santo
Para que omita lo insignificante
y acrecientes en nosotros
lo eclesial y espiritual
Envíanos Señor, tu autenticidad, valor,
coherencia e impulso para realizar
nuestro trabajo sin temores
Permite que en este Encuentro Nacional
podamos servirte mejor,
con un corazón noble, nunca centrado en nosotros
sino que siempre apoyado en ti.
Madre de la Divina Gracia
y puerta del cielo,
ruega por nosotros e intercede ante Dios
para el éxito en lo encomendado
y acompáñanos ahora y siempre.
Envuélvenos en el manto de tu silencio
y comunícanos la fortaleza de tu fe
la altura de tu esperanza
y la profundidad de tu amor.
A Ti Señor, sea todo el Honor y Gloria
Por los siglos de los siglos.
Amén.
Tú que nos has llamado a ser
Fermento de la masa, sal de la Tierra
y luz del mundo
danos tu sabiduría que juzga desde arriba
y sabe ver a lo lejos.
Envíanos tu Espíritu Santo
Para que omita lo insignificante
y acrecientes en nosotros
lo eclesial y espiritual
Envíanos Señor, tu autenticidad, valor,
coherencia e impulso para realizar
nuestro trabajo sin temores
Permite que en este Encuentro Nacional
podamos servirte mejor,
con un corazón noble, nunca centrado en nosotros
sino que siempre apoyado en ti.
Madre de la Divina Gracia
y puerta del cielo,
ruega por nosotros e intercede ante Dios
para el éxito en lo encomendado
y acompáñanos ahora y siempre.
Envuélvenos en el manto de tu silencio
y comunícanos la fortaleza de tu fe
la altura de tu esperanza
y la profundidad de tu amor.
A Ti Señor, sea todo el Honor y Gloria
Por los siglos de los siglos.
Amén.
martes, 19 de mayo de 2009
El reto de la Iglesia en Latinoamérica, según el Papa: ser misionera
Consignas a los obispos de Perú 2 años después de la Conferencia de Aparecida
CIUDAD DEL VATICANO, lunes, 18 mayo 2009 (ZENIT.org).- Benedicto XVI considera que, si la Iglesia en América Latina se convierte en una Iglesia misionera --como buscaba la quinta Conferencia General del Episcopado Latinoamericano celebrada en Aparecida--, superará sus problemas.
Así lo explicó al recibir este lunes a los obispos de la Conferencia Episcopal de Perú con motivo de la visita "ad Limina Apostolorum" al Santo Padre y a sus colaboradores en la Curia Romana.
El obispo de Roma reconoció que los obispos de Perú ya están aplicando en sus programas pastorales "el impulso misionero" que surgió de la cumbre episcopal celebrada en el santuario brasileño, del 13 al 31 de mayo de 2007, y especialmente la "Misión continental".
El objetivo, señaló el Santo Padre, debe ser que "cada fiel aspire a la santidad tratando personalmente con el Señor Jesús, amándolo con perseverancia y conformando la propia vida con los criterios evangélicos, de modo que se creen comunidades eclesiales de intensa vida cristiana".
Como explicó el pontífice, "una Iglesia en misión relativiza sus problemas internos y mira con esperanza e ilusión al porvenir".
Por eso, señaló, "se trata de relanzar el espíritu misionero, no por temor al futuro, sino porque la Iglesia es una realidad dinámica y el verdadero discípulo de Jesucristo goza transmitiendo gratuitamente a otros su divina Palabra y compartiendo con ellos el amor que brota de su costado abierto en la cruz".
"Cuando la belleza y la verdad de Cristo conquistan nuestros corazones, experimentamos la alegría de ser sus discípulos y asumimos de modo convencido la misión de proclamar su mensaje redentor", aclaró.
Por este motivo, el Papa exhortó a los obispos de Perú "a convocar a todas las fuerzas vivas de vuestras diócesis, para que caminen desde Cristo irradiando siempre la luz de su rostro, en particular a los hermanos que, tal vez por sentirse poco valorados o no suficientemente atendidos en sus necesidades espirituales y materiales, buscan en otras experiencias
CIUDAD DEL VATICANO, lunes, 18 mayo 2009 (ZENIT.org).- Benedicto XVI considera que, si la Iglesia en América Latina se convierte en una Iglesia misionera --como buscaba la quinta Conferencia General del Episcopado Latinoamericano celebrada en Aparecida--, superará sus problemas.
Así lo explicó al recibir este lunes a los obispos de la Conferencia Episcopal de Perú con motivo de la visita "ad Limina Apostolorum" al Santo Padre y a sus colaboradores en la Curia Romana.
El obispo de Roma reconoció que los obispos de Perú ya están aplicando en sus programas pastorales "el impulso misionero" que surgió de la cumbre episcopal celebrada en el santuario brasileño, del 13 al 31 de mayo de 2007, y especialmente la "Misión continental".
El objetivo, señaló el Santo Padre, debe ser que "cada fiel aspire a la santidad tratando personalmente con el Señor Jesús, amándolo con perseverancia y conformando la propia vida con los criterios evangélicos, de modo que se creen comunidades eclesiales de intensa vida cristiana".
Como explicó el pontífice, "una Iglesia en misión relativiza sus problemas internos y mira con esperanza e ilusión al porvenir".
Por eso, señaló, "se trata de relanzar el espíritu misionero, no por temor al futuro, sino porque la Iglesia es una realidad dinámica y el verdadero discípulo de Jesucristo goza transmitiendo gratuitamente a otros su divina Palabra y compartiendo con ellos el amor que brota de su costado abierto en la cruz".
"Cuando la belleza y la verdad de Cristo conquistan nuestros corazones, experimentamos la alegría de ser sus discípulos y asumimos de modo convencido la misión de proclamar su mensaje redentor", aclaró.
Por este motivo, el Papa exhortó a los obispos de Perú "a convocar a todas las fuerzas vivas de vuestras diócesis, para que caminen desde Cristo irradiando siempre la luz de su rostro, en particular a los hermanos que, tal vez por sentirse poco valorados o no suficientemente atendidos en sus necesidades espirituales y materiales, buscan en otras experiencias
domingo, 3 de mayo de 2009
Boletín Mensual OMCC - Mayo 2009 -
Queridos Amigos,
¡Que la paz y el amor de Nuestro Señor estén siempre con ustedes!
I. Eventos de Actualidad
Esperamos que todos hayan pasado una felices Pascuas en compañía de todos sus seres queridos. El Comite Ejecutivo del OMCC sigue trabajando amorosamente y con mucho entusiasmo en la Organización de la IV Ultreya Mundial. Les pedimos que la sigan promoviendo en sus comunidades y no olvidemos que es una oportunidad única para poder vivir y convivir lo fundamental cristiano con amigos de todo el mundo. Es solo la IV Ultreya Mundial en la historia del Movimiento de Cursillos de Cristiandad, que cada día esta en mas países y ciudades del mundo entero. Unamos en este magno evento para darle gracias a Dios por este gran Carisma que el Espíritu Santo dio al mundo para conocer el amor y la amistad de Dios en Cristo Jesús.
En el mes de abril, Juan Ruiz también tuvo la oportunidad de participar en un Cursillo de Cursillo en Managua Nicaragua, organizado por el Secretariado Nacional de Nicaragua. Asistieron unos 90 cursillistas de cuatro Diócesis de Nicaragua, incluyendo el Monseñor Carlos Avilés, asesor del Secretariado Nacional de Nicaragua, Monseñor Jorge Solórzano, Obispo de la Diócesis de Matagalpa y el Monseñor Enrique Herrera, Obispo de la Diócesis de Jinotega.
Como todos los Cursillos de Cursillos y otros talleres a los que hemos tenido oportunidad de participar, fue un gran "Momento cerca de Cristo" el poder ser testigo, en vivo y en directo, de la simplicidad del mensaje de este bello Carisma y como, tan natural y normalmente, viaja desde la piel hasta el último rincon del corazón del hombre. Bendito sea Dios por este Charisma y por darnos la oportunidad de ser sus instrumentos para presentarlo al mundo.
II. Estudio del Carisma: Parte VIII
Metodología I: PRECURSILLO
“Ven y lo verás” (Jn 1, 46)
El Movimiento de Cursillos es vida viva.
No cabe en una definición. No tiene “marco” concreto en el que pueda quedar encuadrada, porque el obrar con la libertad de los hijos de Dios, desde la humildad de servicios por el Amor de Dios, no tiene “cercos” que la limiten, ni puede ser encorsetada en formas tradicionales con “ofertas apostólicas de perfección”, (que nunca interesaron a los alejados), ni mucho menos “enjaulada”.
El Movimiento de Cursillos pretende un acercamiento efectivo nuestro a todas las personas, pero especialmente a los hombres y mujeres que creen que no tienen fe en Jesucristo o que no saben si tienen fe en Jesucristo, o que no quieren tener fe en Jesucristo. Un acercamiento nuestro efectivo en los lugares donde esos hombres y mujeres viven la vida, para que, allí, en su “sitio”, oigan y sepan que Dios vive y que les ama. Y que Jesucristo puede solucionar todos los problemas
Cristo, para llegar a los hombres, no se hace estructura. Se hace hombre, persona, y vive la vida en la calle, en los ambientes.
Cursillos de Cristiandad se define como un movimiento que, mediante un método propio de amistad, intenta, desde la Iglesia, que las realidades de lo cristiano se hagan vida en la singularidad, en la originalidad y en la creatividad de cada persona.
La palabra MÉTODO procede de los vocablos griegos metha (más allá) y odos (camino), significa literalmente camino o vía para llegar más lejos. Hace referencia al medio para llegar a un fin. En su significado original, esta palabra nos indica que el camino conduce a un lugar.
El Método de Cursillos, el camino de cursillos para dirigirse a la meta, es la amistad entre personas. Nada más. No caben otras “fantasías”. Hacer amigos, hacerse amigos y hacerles amigos de Cristo.
Cursillos pretende, mediante la amistad, lograr el fin específico de hacer llegar a todos, especialmente a los alejados, la Buena Noticia de que Dios, en Cristo, está vivo y les ama. Sugiriendo a todos que hagan experiencia personal de ese anuncio. Invitando a todos a la propuesta de Felipe “Ven y lo verás” (Jn 1, 46) . Cursillos propone hacer el camino en compañía con los amigos.
En el Método de Cursillos de vivir y alumbrar amistad se distinguen tres tiempos, o tres elementos básicos: el Precursillo, el Cursillo y el Postcursillo.
Estos tres elementos, como planos que se establecen en las relaciones de amistad entre las personas, se unen íntimamente entre sí, como un movimiento circular. Esta circunvalación al unísono, viene provocada porque el precursillo genera el cursillo, el cursillo genera el postcursillo y, a su vez, el postcursillo genera el precursillo.
La unión íntima del Precursillo con los otros dos elementos del Método se concreta en que el cursillo es la finalidad del precursillo y, a su vez, el precursillo es una labor y objetivo del postcursillo.
Cada uno de los tres tiene una importancia igual, dentro del Método, sin que deba ni hacerse ni darse comparación de importancia entre los mismos.
El PRECURSILLO es el primer tiempo del Movimiento de Cursillos y corresponde al plano de nuestro entorno o de los demás. Es un plan apostólico con el objetivo ÚNICO de la eficacia en las almas.
Apóstol significa enviado con una misión y la misión apostólica del PRECURSILLO es la de ser testigo ante los demás de lo que se ha llegado a descubrir: la Buena Nueva del Amor de Dios. La eficacia en las almas se afirma como contraposición a eficacia en obras, física o económicamente mensurable.
Este elemento o espacio de tiempo del Método de Cursillos, el precursillo, comprende un proceso de selección y de preparación, con la santa intención de que el cursillo produzca una buena y abundante cosecha. Que la cosecha sea buena y abundante depende, en primer lugar, de los planes del Señor y de la libertad de cada uno de los hijos de Dios. Pero es de una importancia esencial la labor del sembrador. El sembrador ha de preparar el terreno y cuidar de la semilla.
La semilla sembrada solo puede nacer y crecer con vida si cae en terreno fértil.
Cuando se habla del Precursillo, normalmente se piensa en las personas que pueden, que no deben o que deben de vivir la experiencia de los tres días del cursillo. Pero el primer punto de reflexión sobre el Precursillo se dirige a las personas que los invitan (los padrinos) a vivir la experiencia del cursillo y al grupo de dirigentes que estarán sirviendo en el cursillo. El testimonio del que lo invita y la labor de los dirigentes del cursillo son como la del sembrador.
Es esencialmente importante en el Precursillo el testimonio del que los invita (padrinos) y la preparación de los dirigentes que lo organizan. Tanto los padrinos como los dirigentes han de tener una firme convicción de que el Cursillo tiene por objetivo contagiar el gozo de la fe. Pero nos es conocido que solo se puede contagiar la fe que se vive, porque nadie da lo que no tiene y, además, "quien no está convencido ya está vencido" (Eduardo Bonnín). Esa preparación se basa, esencialmente, en la oración y en el estudio.
Un padrino y un dirigente han de ser cristianos, que es actualizar a Cristo.
Un padrino y un dirigente, si pretenden hacer cristiandad han de ser apóstoles. Se es apóstol “realizando en su vida el ansia redentora de Cristo. Desviviéndose para que Cristo viva por la Gracia en todos” . Ha de volcarse: “Ir dando a Cristo, limpiamente, todo lo que se tiene, a medida que se va teniendo”. Para ello hemos de conocer a Jesús de cerca. La amistad, conocer verdaderamente al otro, requiere cercanía. "La oración es dejar hablar a Dios", repetía Eduardo Bonnín.
Los apóstoles estuvieron con Jesús, o sea, compartieron su vida con Él y, así, aprendían no solo el comportamiento, sino, ante todo, quién era Él realmente.
El padrino y el dirigente de Cursillos han de tener conocimiento del Evangelio, en primer lugar, por el hecho de ser el principal testimonio de la vida y la enseñanza de Jesucristo. El padrino y el dirigente de Cursillos han de tener conocimiento, además, del Carisma del Movimiento por el que hemos optado seguir a Jesucristo.
Solo así, con estos conocimientos, se podrá hablar de “la” verdad de las enseñanzas que hemos recibido.
Con ese conocimiento se podrá anunciar la Buena Nueva, provocando hambre de Dios a todos las personas, especialmente a los alejados.
Con ese conocimiento se podrá provocar la amistad de la Reunión de Grupo y de la Ultreya a todas las personas, especialmente a los alejados.
El Grupo de Dirigentes, durante el precursillo, tiene, además, la misión de hacer una selección de las personas que pueden ir al Cursillo
Se ha de partir de que cualquier hombre o mujer, en circunstancias normales, puede vivir la experiencia de un cursillo. No cabe discriminación alguna, de ningún tipo: ni de edad, ni de clase social, ni de situación, ni de profesión, ni …DE NINGÚN TIPO. La llamada es universal. En el banquete del Reino nadie está excluido. Los buenos para crecer en su bondad y los pecadores para que abandonen los caminos anchos y encuentren el camino estrecho que conduce a la vida.
No obstante es necesario elegir siempre lo mejor, porque se ha de considerar mal hecho aquello que estando bien, pudiera estar mejor
Al seleccionar las personas a quien se invite a vivir los tres días de un cursillo se ha de tener en cuenta que esa persona tenga personalidad para encontrarse consigo misma. Por ello, en su caso, deben asistir los hombres y mujeres que tienen carácter y decisión, los que son vértebras y locomotoras, en lenguaje de cursillos.
Al seleccionar las personas a quien se invite a vivir los tres días de un cursillo se ha de tener en cuenta que esa persona se encuentre en el momento y en las circunstancias para el triple encuentro con él mismo, con Cristo y con los hermanos. Por ello, en su caso, deben asistir los hombres y mujeres en situación de singularidad como persona. En situación de libertad en tiempo y espacio, para mantener una relación cara a cara con Dios.
Al seleccionar las personas a quien se invite a vivir los tres días de un cursillo se le ha de decir la verdad mediante gestos de amistad. Por ello, en su caso, deben asistir los hombres y mujeres que tengan hambre de satisfacer sus inquietudes.
Al seleccionar las personas a quien se invite a vivir los tres días de un cursillo se ha de tener en cuenta que esa persona, una vez vivido el mensaje del Cursillo sea apto para comunicarlo a los demás. Por ello, en su caso, deben asistir los hombres y mujeres que tienen posibilidad de ser apóstoles.
El precursillo no debe ser un anuncio de la Buena Nueva como una teoría. No es objetivo del Precursillo “llevar” a alguien a un cursillo, sino llevar a alguien a un cursillo para que “conozca” a Jesucristo.
El momento del Precursillo el padrino y el dirigente han de vivirlo como lo vivió Felipe inmediatamente después de que Jesús le invitara a seguirle. Lo primero que piensa Felipe es compartir el regalo recibido con su amigo Natanael. Fue en su busca y le dice: “Hemos encontrado a Jesús”. Como Natanael no comprendía claramente, Felipe no lo duda y, con la garantía de la amistad, coge a su amigo y le dice: “Ven a verlo”. La amistad entre ambos facilitó a Natanael su encuentro con el Hijo de Dios y pudo saber del Amor que nos tiene
Como siempre, nos despedimos rogándole a Nuestro Señor que nos mantenga unidos en su amor y amistad.
De Colores,
Juan Ruiz
Presidente - OMCC
¡Que la paz y el amor de Nuestro Señor estén siempre con ustedes!
I. Eventos de Actualidad
Esperamos que todos hayan pasado una felices Pascuas en compañía de todos sus seres queridos. El Comite Ejecutivo del OMCC sigue trabajando amorosamente y con mucho entusiasmo en la Organización de la IV Ultreya Mundial. Les pedimos que la sigan promoviendo en sus comunidades y no olvidemos que es una oportunidad única para poder vivir y convivir lo fundamental cristiano con amigos de todo el mundo. Es solo la IV Ultreya Mundial en la historia del Movimiento de Cursillos de Cristiandad, que cada día esta en mas países y ciudades del mundo entero. Unamos en este magno evento para darle gracias a Dios por este gran Carisma que el Espíritu Santo dio al mundo para conocer el amor y la amistad de Dios en Cristo Jesús.
En el mes de abril, Juan Ruiz también tuvo la oportunidad de participar en un Cursillo de Cursillo en Managua Nicaragua, organizado por el Secretariado Nacional de Nicaragua. Asistieron unos 90 cursillistas de cuatro Diócesis de Nicaragua, incluyendo el Monseñor Carlos Avilés, asesor del Secretariado Nacional de Nicaragua, Monseñor Jorge Solórzano, Obispo de la Diócesis de Matagalpa y el Monseñor Enrique Herrera, Obispo de la Diócesis de Jinotega.
Como todos los Cursillos de Cursillos y otros talleres a los que hemos tenido oportunidad de participar, fue un gran "Momento cerca de Cristo" el poder ser testigo, en vivo y en directo, de la simplicidad del mensaje de este bello Carisma y como, tan natural y normalmente, viaja desde la piel hasta el último rincon del corazón del hombre. Bendito sea Dios por este Charisma y por darnos la oportunidad de ser sus instrumentos para presentarlo al mundo.
II. Estudio del Carisma: Parte VIII
Metodología I: PRECURSILLO
“Ven y lo verás” (Jn 1, 46)
El Movimiento de Cursillos es vida viva.
No cabe en una definición. No tiene “marco” concreto en el que pueda quedar encuadrada, porque el obrar con la libertad de los hijos de Dios, desde la humildad de servicios por el Amor de Dios, no tiene “cercos” que la limiten, ni puede ser encorsetada en formas tradicionales con “ofertas apostólicas de perfección”, (que nunca interesaron a los alejados), ni mucho menos “enjaulada”.
El Movimiento de Cursillos pretende un acercamiento efectivo nuestro a todas las personas, pero especialmente a los hombres y mujeres que creen que no tienen fe en Jesucristo o que no saben si tienen fe en Jesucristo, o que no quieren tener fe en Jesucristo. Un acercamiento nuestro efectivo en los lugares donde esos hombres y mujeres viven la vida, para que, allí, en su “sitio”, oigan y sepan que Dios vive y que les ama. Y que Jesucristo puede solucionar todos los problemas
Cristo, para llegar a los hombres, no se hace estructura. Se hace hombre, persona, y vive la vida en la calle, en los ambientes.
Cursillos de Cristiandad se define como un movimiento que, mediante un método propio de amistad, intenta, desde la Iglesia, que las realidades de lo cristiano se hagan vida en la singularidad, en la originalidad y en la creatividad de cada persona.
La palabra MÉTODO procede de los vocablos griegos metha (más allá) y odos (camino), significa literalmente camino o vía para llegar más lejos. Hace referencia al medio para llegar a un fin. En su significado original, esta palabra nos indica que el camino conduce a un lugar.
El Método de Cursillos, el camino de cursillos para dirigirse a la meta, es la amistad entre personas. Nada más. No caben otras “fantasías”. Hacer amigos, hacerse amigos y hacerles amigos de Cristo.
Cursillos pretende, mediante la amistad, lograr el fin específico de hacer llegar a todos, especialmente a los alejados, la Buena Noticia de que Dios, en Cristo, está vivo y les ama. Sugiriendo a todos que hagan experiencia personal de ese anuncio. Invitando a todos a la propuesta de Felipe “Ven y lo verás” (Jn 1, 46) . Cursillos propone hacer el camino en compañía con los amigos.
En el Método de Cursillos de vivir y alumbrar amistad se distinguen tres tiempos, o tres elementos básicos: el Precursillo, el Cursillo y el Postcursillo.
Estos tres elementos, como planos que se establecen en las relaciones de amistad entre las personas, se unen íntimamente entre sí, como un movimiento circular. Esta circunvalación al unísono, viene provocada porque el precursillo genera el cursillo, el cursillo genera el postcursillo y, a su vez, el postcursillo genera el precursillo.
La unión íntima del Precursillo con los otros dos elementos del Método se concreta en que el cursillo es la finalidad del precursillo y, a su vez, el precursillo es una labor y objetivo del postcursillo.
Cada uno de los tres tiene una importancia igual, dentro del Método, sin que deba ni hacerse ni darse comparación de importancia entre los mismos.
El PRECURSILLO es el primer tiempo del Movimiento de Cursillos y corresponde al plano de nuestro entorno o de los demás. Es un plan apostólico con el objetivo ÚNICO de la eficacia en las almas.
Apóstol significa enviado con una misión y la misión apostólica del PRECURSILLO es la de ser testigo ante los demás de lo que se ha llegado a descubrir: la Buena Nueva del Amor de Dios. La eficacia en las almas se afirma como contraposición a eficacia en obras, física o económicamente mensurable.
Este elemento o espacio de tiempo del Método de Cursillos, el precursillo, comprende un proceso de selección y de preparación, con la santa intención de que el cursillo produzca una buena y abundante cosecha. Que la cosecha sea buena y abundante depende, en primer lugar, de los planes del Señor y de la libertad de cada uno de los hijos de Dios. Pero es de una importancia esencial la labor del sembrador. El sembrador ha de preparar el terreno y cuidar de la semilla.
La semilla sembrada solo puede nacer y crecer con vida si cae en terreno fértil.
Cuando se habla del Precursillo, normalmente se piensa en las personas que pueden, que no deben o que deben de vivir la experiencia de los tres días del cursillo. Pero el primer punto de reflexión sobre el Precursillo se dirige a las personas que los invitan (los padrinos) a vivir la experiencia del cursillo y al grupo de dirigentes que estarán sirviendo en el cursillo. El testimonio del que lo invita y la labor de los dirigentes del cursillo son como la del sembrador.
Es esencialmente importante en el Precursillo el testimonio del que los invita (padrinos) y la preparación de los dirigentes que lo organizan. Tanto los padrinos como los dirigentes han de tener una firme convicción de que el Cursillo tiene por objetivo contagiar el gozo de la fe. Pero nos es conocido que solo se puede contagiar la fe que se vive, porque nadie da lo que no tiene y, además, "quien no está convencido ya está vencido" (Eduardo Bonnín). Esa preparación se basa, esencialmente, en la oración y en el estudio.
Un padrino y un dirigente han de ser cristianos, que es actualizar a Cristo.
Un padrino y un dirigente, si pretenden hacer cristiandad han de ser apóstoles. Se es apóstol “realizando en su vida el ansia redentora de Cristo. Desviviéndose para que Cristo viva por la Gracia en todos” . Ha de volcarse: “Ir dando a Cristo, limpiamente, todo lo que se tiene, a medida que se va teniendo”. Para ello hemos de conocer a Jesús de cerca. La amistad, conocer verdaderamente al otro, requiere cercanía. "La oración es dejar hablar a Dios", repetía Eduardo Bonnín.
Los apóstoles estuvieron con Jesús, o sea, compartieron su vida con Él y, así, aprendían no solo el comportamiento, sino, ante todo, quién era Él realmente.
El padrino y el dirigente de Cursillos han de tener conocimiento del Evangelio, en primer lugar, por el hecho de ser el principal testimonio de la vida y la enseñanza de Jesucristo. El padrino y el dirigente de Cursillos han de tener conocimiento, además, del Carisma del Movimiento por el que hemos optado seguir a Jesucristo.
Solo así, con estos conocimientos, se podrá hablar de “la” verdad de las enseñanzas que hemos recibido.
Con ese conocimiento se podrá anunciar la Buena Nueva, provocando hambre de Dios a todos las personas, especialmente a los alejados.
Con ese conocimiento se podrá provocar la amistad de la Reunión de Grupo y de la Ultreya a todas las personas, especialmente a los alejados.
El Grupo de Dirigentes, durante el precursillo, tiene, además, la misión de hacer una selección de las personas que pueden ir al Cursillo
Se ha de partir de que cualquier hombre o mujer, en circunstancias normales, puede vivir la experiencia de un cursillo. No cabe discriminación alguna, de ningún tipo: ni de edad, ni de clase social, ni de situación, ni de profesión, ni …DE NINGÚN TIPO. La llamada es universal. En el banquete del Reino nadie está excluido. Los buenos para crecer en su bondad y los pecadores para que abandonen los caminos anchos y encuentren el camino estrecho que conduce a la vida.
No obstante es necesario elegir siempre lo mejor, porque se ha de considerar mal hecho aquello que estando bien, pudiera estar mejor
Al seleccionar las personas a quien se invite a vivir los tres días de un cursillo se ha de tener en cuenta que esa persona tenga personalidad para encontrarse consigo misma. Por ello, en su caso, deben asistir los hombres y mujeres que tienen carácter y decisión, los que son vértebras y locomotoras, en lenguaje de cursillos.
Al seleccionar las personas a quien se invite a vivir los tres días de un cursillo se ha de tener en cuenta que esa persona se encuentre en el momento y en las circunstancias para el triple encuentro con él mismo, con Cristo y con los hermanos. Por ello, en su caso, deben asistir los hombres y mujeres en situación de singularidad como persona. En situación de libertad en tiempo y espacio, para mantener una relación cara a cara con Dios.
Al seleccionar las personas a quien se invite a vivir los tres días de un cursillo se le ha de decir la verdad mediante gestos de amistad. Por ello, en su caso, deben asistir los hombres y mujeres que tengan hambre de satisfacer sus inquietudes.
Al seleccionar las personas a quien se invite a vivir los tres días de un cursillo se ha de tener en cuenta que esa persona, una vez vivido el mensaje del Cursillo sea apto para comunicarlo a los demás. Por ello, en su caso, deben asistir los hombres y mujeres que tienen posibilidad de ser apóstoles.
El precursillo no debe ser un anuncio de la Buena Nueva como una teoría. No es objetivo del Precursillo “llevar” a alguien a un cursillo, sino llevar a alguien a un cursillo para que “conozca” a Jesucristo.
El momento del Precursillo el padrino y el dirigente han de vivirlo como lo vivió Felipe inmediatamente después de que Jesús le invitara a seguirle. Lo primero que piensa Felipe es compartir el regalo recibido con su amigo Natanael. Fue en su busca y le dice: “Hemos encontrado a Jesús”. Como Natanael no comprendía claramente, Felipe no lo duda y, con la garantía de la amistad, coge a su amigo y le dice: “Ven a verlo”. La amistad entre ambos facilitó a Natanael su encuentro con el Hijo de Dios y pudo saber del Amor que nos tiene
Como siempre, nos despedimos rogándole a Nuestro Señor que nos mantenga unidos en su amor y amistad.
De Colores,
Juan Ruiz
Presidente - OMCC
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