martes, 2 de marzo de 2010

Correo de Alberto desde Italia

"Hola hermanos!
Necesitamos contactar alguien que esta en Molina para pedir noticias de una familia. La hija esta en Italia y no tiene novedades despues del temblor. Siempre fuertes! Un abrazo."

Saludos por Terremoto

Buen día hermanos de Chile.
El mismo Cristo que les dijo en su Cursillo que contaba con ustedes, les llene de Salud y Paz, junto a sus familiares.
Desde el momento de enterarnos de la noticia del terremoto que sufrió su País, hemos estado unidos a ustedes por medio de Cristo en la Eucaristía y la Oración, junto a voluntarios sacrificios, para que alivie la tristeza que les pueda embargar, ante esta catástrofe de la naturaleza.
Mucho les agradecemos nos indiquen cómo se encuentran ustedes y sus familias, para informarles a tantas personas que han preguntado por ustedes.

DE COLORES

Miriam y Humphrey González
Anaco – Venezuela

jueves, 18 de febrero de 2010

El inicio de la Cuaresma

La imposición de las cenizas nos recuerda que nuestra vida en la tierra es pasajera y que nuestra vida definitiva se encuentra en el Cielo.

La Cuaresma comienza con el Miércoles de Ceniza y es un tiempo de oración, penitencia y ayuno. Cuarenta días que la Iglesia marca para la conversión del corazón.

Las palabras que se usan para la imposición de cenizas, son:

“Concédenos, Señor, el perdón y haznos pasar del pecado a la gracia y de la muerte a la vida”

“Recuerda que polvo eres y en polvo te convertirás"

“Arrepiéntete y cree en el Evangelio”.
Origen de la costumbre

Antiguamente los judíos acostumbraban cubrirse de ceniza cuando hacían algún sacrificio y los ninivitas también usaban la ceniza como signo de su deseo de conversión de su mala vida a una vida con Dios.

En los primeros siglos de la Iglesia, las personas que querían recibir el Sacramento de la Reconciliación el Jueves Santo, se ponían ceniza en la cabeza y se presentaban ante la comunidad vestidos con un "hábito penitencial". Esto representaba su voluntad de convertirse.

En el año 384 d.C., la Cuaresma adquirió un sentido penitencial para todos los cristianos y desde el siglo XI, la Iglesia de Roma acostumbra poner las cenizas al iniciar los 40 días de penitencia y conversión.

Las cenizas que se utilizan se obtienen quemando las palmas usadas el Domingo de Ramos de año anterior. Esto nos recuerda que lo que fue signo de gloria pronto se reduce a nada.

También, fue usado el período de Cuaresma para preparar a los que iban a recibir el Bautismo la noche de Pascua, imitando a Cristo con sus 40 días de ayuno.

La imposición de ceniza es una costumbre que nos recuerda que algún día vamos a morir y que nuestro cuerpo se va a convertir en polvo.Nos enseña que todo lo material que tengamos aquí se acaba. En cambio, todo el bien que tengamos en nuestra alma nos lo vamos a llevar a la eternidad. Al final de nuestra vida, sólo nos llevaremos aquello que hayamos hecho por Dios y por nuestros hermanos los hombres.

Cuando el sacerdote nos pone la ceniza, debemos tener una actitud de querer mejorar, de querer tener amistad con Dios. La ceniza se le impone a los niños y a los adultos.

Significado del carnaval al inicio de la Cuaresma

La palabra carnaval significa adiós a la carne y su origen se remonta a los tiempos antiguos en los que por falta de métodos de refrigeración adecuados, los cristianos tenían la necesidad de acabar, antes de que empezara la Cuaresma, con todos los productos que no se podían consumir durante ese período (no sólo carne, sino también leche, huevo, etc.)

Con este pretexto, en muchas localidades se organizaban el martes anterior al miércoles de ceniza, fiestas populares llamadas carnavales en los que se consumían todos los productos que se podrían echar a perder durante la cuaresma.

Muy pronto empezó a degenerar el sentido del carnaval, convirtiéndose en un pretexto para organizar grandes comilonas y para realizar también todos los actos de los cuales se "arrepentirían" durante la cuaresma, enmarcados por una serie de festejos y desfiles en los que se exaltan los placeres de la carne de forma exagerada, tal como sigue sucediendo en la actualidad en los carnavales de algunas ciudades, como en Río de Janeiro o Nuevo Orleans.


La oración

La oración en este tiempo es importante, ya que nos ayuda a estar más cerca de Dios para poder cambiar lo que necesitemos cambiar de nuestro interior. Necesitamos convertirnos, abandonando el pecado que nos aleja de Dios. Cambiar nuestra forma de vivir para que sea Dios el centro de nuestra vida. Sólo en la oración encontraremos el amor de Dios y la dulce y amorosa exigencia de su voluntad.

Para que nuestra oración tenga frutos, debemos evitar lo siguiente:

La hipocresía: Jesús no quiere que oremos para que los demás nos vean llamando la atención con nuestra actitud exterior. Lo que importa es nuestra actitud interior.
La disipación: Esto quiere decir que hay que evitar las distracciones lo más posible. Preparar nuestra oración, el tiempo y el lugar donde se va a llevar a cabo para podernos poner en presencia de Dios.
La multitud de palabras: Esto quiere decir que no se trata de hablar mucho o repetir oraciones de memoria sino de escuchar a Dios. La oración es conformarnos con Él; nuestros deseos, nuestras intenciones y nuestras necesidades. Por eso no necesitamos decirle muchas cosas. La sinceridad que usemos debe salir de lo profundo de nuestro corazón porque a Dios no se le puede engañar.

El sacrificio

Al hacer sacrificios (cuyo significado es "hacer sagradas las cosas"), debemos hacerlos con alegría, ya que es por amor a Dios. Si no lo hacemos así, causaremos lástima y compasión y perderemos la recompensa de la felicidad eterna. Dios es el que ve nuestro sacrificio desde el cielo y es el que nos va a recompensar. “Cuando ayunéis no aparezcáis tristes, como los hipócritas que desfiguran su rostro para que los hombres vean que ayunan; en verdad os digo, ya recibieron su recompensa. Tú cuando ayunes, úngete la cabeza y lava tu cara para que no vean los hombres que ayunas, sino Tu Padre, que está en lo secreto: y tu padre que ve en lo secreto, te recompensará. “ (Mt 6,6)”

Conclusión

Como vemos, la ceniza no es un rito mágico, no nos quita nuestros pecados, para ello tenemos el Sacramento de la Reconciliación. Es un signo de arrepentimiento, de penitencia, pero sobre todo de conversión. Es el inicio del camino de la Cuaresma, para acompañar a Jesús desde su desierto hasta el día de su triunfo que es el Domingo de Resurrección.

Debe ser un tiempo de reflexión de nuestra vida, de entender a donde vamos, de analizar como es nuestro comportamiento con nuestra familia y en general con todos los seres que nos rodean.

En estos momentos al reflexionar sobre nuestra vida, debemos convertirla de ahora en adelante en un seguimiento a Jesús, profundizando en su mensaje de amor y acercándonos en esta Cuaresma al Sacramento de la Reconciliación (también llamado confesión), que como su nombre mismo nos dice, representa reconciliarnos con Dios y sin reconciliarnos con Dios y convertirnos internamente, no podremos seguirle adecuadamente.

Está Reconciliación con Dios está integrada por el Arrepentimiento, la Confesión de nuestros pecados, la Penitencia y finalmente la Conversión.

El arrepentimiento debe ser sincero, reconocer que las faltas que hemos cometido (como decimos en el Yo Pecador: en pensamiento, palabra, obra y omisión), no las debimos realizar y que tenemos el firme propósito de no volverlas a cometer.

La confesión de nuestros pecados.- el arrepentimiento de nuestras faltas, por sí mismo no las borra, sino que necesitamos para ello la gracia de Dios, la cual llega a nosotros por la absolución de nuestros pecados expresada por el sacerdote en la confesión.

La penitencia que debemos cumplir empieza desde luego por la que nos imponga el sacerdote en el Sacramento de la Reconciliación, pero debemos continuar con la oración, que es la comunicación íntima con Dios, con el ayuno, que además del que manda la Iglesia en determinados días, es la renuncia voluntaria a diferentes satisfactores con la intención de agradar a Dios y con la caridad hacia el prójimo.

Y finalmente la Conversión que como hemos dicho es ir hacia delante, es el seguimiento a Jesús.

Es un tiempo de pedir perdón a Dios y a nuestro prójimo, pero es también un tiempo de perdonar a todos los que de alguna forma nos han ofendido o nos han hecho algún daño. Pero debemos perdonar antes y sin necesidad de que nadie nos pida perdón, recordemos como decimos en el Padre Nuestro, muchas veces repitiéndolo sin meditar en su significado, que debemos pedir perdón a nuestro Padre, pero antes tenemos que haber perdonado sinceramente a los demás.

Y terminemos recorriendo al revés nuestra frase inicial, diciendo que debemos escuchar y leer el Evangelio, meditarlo y Creer en él y con ello Convertir nuestra vida, siguiendo las palabras del Evangelio y evangelizando, es decir transmitiendo su mensaje con nuestras acciones y nuestras palabras.

miércoles, 10 de febrero de 2010

Acompañemos a nuestro Asesor Espiritual


En el marco de la Semana de la Independencia que se esta celebrando en nuestra ciudad, dentro de las actividades programadas esta una "Misa Chilena" que se efectuara este viernes 12 de Febrero a las 11:00 hrs. en La Catedral y que sera presidida por nuestro asesor espiritual el Padre Carlos Serrano.
Es por esto que los queremos invitar a participar de manera activa en esta celebración, ya que el llamado es hacernos presentes como comunidad para acompañar y en lo posible apoyar a nuestro asesor en esta hermosa e importante responsabilidad que se le ha asignado.
Entonces la invitación es a encontrarnos este viernes a las 11:00 hrs. en la Catedral, los esperamos...
Presidentes Diocesanos

martes, 12 de enero de 2010

En Talca, en enero 11, el verano del año 2010 nos reunimos en la despedida de don Oscar Enrique Corvalán Guzmán.


“Me gustaría que cuando mi partida llegue
Me encontrara con la agradable sensación
De haber cumplido mi misión en esta vida.

Me gustaría que cuando mi partida venga
Yo pudiera confiar y estar tranquilo.
Quisiera haber hecho todo lo posible,
Haber amado lo suficiente,
Haberme entregado en mi trabajo
Y haber servido con amor a mucha gente”

Las anteriores son palabras del padre Miguel Ortega, en ellas queremos subrayar dos palabras que con don Oscar aprendimos: trabajo y servir con amor…

Don Oscar por más de veinticinco años colaboró con una misión específica en el Movimiento de Cursillos de Cristiandad de la Diócesis de Talca, tomar nuestra fotografía en comunidad. Entregó un trabajo muy profesional, de gran impacto en la familia cursillista; no obstante, no vivió un Cursillo de Cristiandad, pero trabajó y sirvió con amor.

Por medio de un hermano cursillista, Froilán Muñoz, llegó a Cursillos de Cristiandad de Talca y ya no se separó más de ese trabajo, que con tanta entrega realizó. Su trabajo lo hizo como un verdadero servicio hacia la familia cursillista, por eso en la última entrevista que le hicimos para nuestra Revista, cuando celebramos los treinta años nos relató: “siempre me encuentro con más de alguien en algún lado que me saluda muy cariñosamente, pero resulta que yo no lo conozco … y me dice que es cursillista y que se acuerda de mí con cariño”.
Nos acordamos de usted, don Oscar, porque en su trabajo sirvió con amor…

Nos acordamos de usted, don Oscar, porque hizo su trabajo con amor y servicio, cuando en los primeros años viajaba junto a su señora, la señora María, a desarrollar en la precordillera las fotografías, revelarlas allí mismo y lavarlas en el canal que por allí pasaba. Usted supo con claridad la importancia su trabajo para nosotros los cursillistas.

Nos acordamos de un usted, don Oscar, porque a pesar de las dificultades climáticas, sus fotografías siempre fueron nítidas, porque tal como usted decía… “Alguien nos estaba ayudando”… Ese alguien, Jesús, lo recibe hoy en su mansión celestial.

Nos acordamos de usted, don Oscar, porque usted fue parte de la historia de casi dos mil cursillistas de nuestra Diócesis de Talca, y tal como nos dijo en la entrevista de los treinta años: “estoy juntando los negativos y fotos que aún están en mi poder para entregárselos como recuerdo”. Ese testimonio que nos entregó en esa oportunidad es de quien hace de su trabajo un servicio de amor.

Nos acordamos de usted, don Oscar, porque hace unos años atrás nos dijo: “Quisiera hacerles una petición: el día que yo me vaya de este mundo, en mi despedida,por favor, pueden cantar esa hermosa canción de ustedes que creo se llama “De Colores”, la encuentro muy bonita y en todos estos años he tenido la oportunidad de escucharla varias veces… ¿usted se la sabe?”

En esa oportunidad le contestamos, “sí don Oscar, algo la sabemos”. Pero hoy, con alegría la cantaremos para usted, porque de alguna manera, don Oscar, usted tiene el privilegio de abrazar a Dios hoy,
de conocer la hermosura de su rostro,
la dulzura de su voz,
la caricia de sus manos
y la intensidad de su amor,
y tiene puesta la confianza en Dios,
que en sus manos deja a todos los que usted ama.

Gracias, don Oscar, por su trabajo, por su servicio y por amor… Muchos recordaremos con cariño lo que usted nos decía “más atrás, más atrás, un poco más atrás…”

Con fraternal cariño, Movimiento de Cursillos de Cristiandad de la Diócesis de Talca

¡DE COLORES!

Marcela Villena C.
Christian Morán R.
Matrimonio Presidente
MCC Diócesis de Talca