domingo, 3 de mayo de 2009

Boletín Mensual OMCC - Mayo 2009 -

Queridos Amigos,

¡Que la paz y el amor de Nuestro Señor estén siempre con ustedes!


I. Eventos de Actualidad

Esperamos que todos hayan pasado una felices Pascuas en compañía de todos sus seres queridos. El Comite Ejecutivo del OMCC sigue trabajando amorosamente y con mucho entusiasmo en la Organización de la IV Ultreya Mundial. Les pedimos que la sigan promoviendo en sus comunidades y no olvidemos que es una oportunidad única para poder vivir y convivir lo fundamental cristiano con amigos de todo el mundo. Es solo la IV Ultreya Mundial en la historia del Movimiento de Cursillos de Cristiandad, que cada día esta en mas países y ciudades del mundo entero. Unamos en este magno evento para darle gracias a Dios por este gran Carisma que el Espíritu Santo dio al mundo para conocer el amor y la amistad de Dios en Cristo Jesús.

En el mes de abril, Juan Ruiz también tuvo la oportunidad de participar en un Cursillo de Cursillo en Managua Nicaragua, organizado por el Secretariado Nacional de Nicaragua. Asistieron unos 90 cursillistas de cuatro Diócesis de Nicaragua, incluyendo el Monseñor Carlos Avilés, asesor del Secretariado Nacional de Nicaragua, Monseñor Jorge Solórzano, Obispo de la Diócesis de Matagalpa y el Monseñor Enrique Herrera, Obispo de la Diócesis de Jinotega.

Como todos los Cursillos de Cursillos y otros talleres a los que hemos tenido oportunidad de participar, fue un gran "Momento cerca de Cristo" el poder ser testigo, en vivo y en directo, de la simplicidad del mensaje de este bello Carisma y como, tan natural y normalmente, viaja desde la piel hasta el último rincon del corazón del hombre. Bendito sea Dios por este Charisma y por darnos la oportunidad de ser sus instrumentos para presentarlo al mundo.



II. Estudio del Carisma: Parte VIII

Metodología I: PRECURSILLO

“Ven y lo verás” (Jn 1, 46)

El Movimiento de Cursillos es vida viva.


No cabe en una definición. No tiene “marco” concreto en el que pueda quedar encuadrada, porque el obrar con la libertad de los hijos de Dios, desde la humildad de servicios por el Amor de Dios, no tiene “cercos” que la limiten, ni puede ser encorsetada en formas tradicionales con “ofertas apostólicas de perfección”, (que nunca interesaron a los alejados), ni mucho menos “enjaulada”.

El Movimiento de Cursillos pretende un acercamiento efectivo nuestro a todas las personas, pero especialmente a los hombres y mujeres que creen que no tienen fe en Jesucristo o que no saben si tienen fe en Jesucristo, o que no quieren tener fe en Jesucristo. Un acercamiento nuestro efectivo en los lugares donde esos hombres y mujeres viven la vida, para que, allí, en su “sitio”, oigan y sepan que Dios vive y que les ama. Y que Jesucristo puede solucionar todos los problemas

Cristo, para llegar a los hombres, no se hace estructura. Se hace hombre, persona, y vive la vida en la calle, en los ambientes.

Cursillos de Cristiandad se define como un movimiento que, mediante un método propio de amistad, intenta, desde la Iglesia, que las realidades de lo cristiano se hagan vida en la singularidad, en la originalidad y en la creatividad de cada persona.

La palabra MÉTODO procede de los vocablos griegos metha (más allá) y odos (camino), significa literalmente camino o vía para llegar más lejos. Hace referencia al medio para llegar a un fin. En su significado original, esta palabra nos indica que el camino conduce a un lugar.

El Método de Cursillos, el camino de cursillos para dirigirse a la meta, es la amistad entre personas. Nada más. No caben otras “fantasías”. Hacer amigos, hacerse amigos y hacerles amigos de Cristo.

Cursillos pretende, mediante la amistad, lograr el fin específico de hacer llegar a todos, especialmente a los alejados, la Buena Noticia de que Dios, en Cristo, está vivo y les ama. Sugiriendo a todos que hagan experiencia personal de ese anuncio. Invitando a todos a la propuesta de Felipe “Ven y lo verás” (Jn 1, 46) . Cursillos propone hacer el camino en compañía con los amigos.

En el Método de Cursillos de vivir y alumbrar amistad se distinguen tres tiempos, o tres elementos básicos: el Precursillo, el Cursillo y el Postcursillo.

Estos tres elementos, como planos que se establecen en las relaciones de amistad entre las personas, se unen íntimamente entre sí, como un movimiento circular. Esta circunvalación al unísono, viene provocada porque el precursillo genera el cursillo, el cursillo genera el postcursillo y, a su vez, el postcursillo genera el precursillo.

La unión íntima del Precursillo con los otros dos elementos del Método se concreta en que el cursillo es la finalidad del precursillo y, a su vez, el precursillo es una labor y objetivo del postcursillo.
Cada uno de los tres tiene una importancia igual, dentro del Método, sin que deba ni hacerse ni darse comparación de importancia entre los mismos.

El PRECURSILLO es el primer tiempo del Movimiento de Cursillos y corresponde al plano de nuestro entorno o de los demás. Es un plan apostólico con el objetivo ÚNICO de la eficacia en las almas.

Apóstol significa enviado con una misión y la misión apostólica del PRECURSILLO es la de ser testigo ante los demás de lo que se ha llegado a descubrir: la Buena Nueva del Amor de Dios. La eficacia en las almas se afirma como contraposición a eficacia en obras, física o económicamente mensurable.

Este elemento o espacio de tiempo del Método de Cursillos, el precursillo, comprende un proceso de selección y de preparación, con la santa intención de que el cursillo produzca una buena y abundante cosecha. Que la cosecha sea buena y abundante depende, en primer lugar, de los planes del Señor y de la libertad de cada uno de los hijos de Dios. Pero es de una importancia esencial la labor del sembrador. El sembrador ha de preparar el terreno y cuidar de la semilla.
La semilla sembrada solo puede nacer y crecer con vida si cae en terreno fértil.

Cuando se habla del Precursillo, normalmente se piensa en las personas que pueden, que no deben o que deben de vivir la experiencia de los tres días del cursillo. Pero el primer punto de reflexión sobre el Precursillo se dirige a las personas que los invitan (los padrinos) a vivir la experiencia del cursillo y al grupo de dirigentes que estarán sirviendo en el cursillo. El testimonio del que lo invita y la labor de los dirigentes del cursillo son como la del sembrador.

Es esencialmente importante en el Precursillo el testimonio del que los invita (padrinos) y la preparación de los dirigentes que lo organizan. Tanto los padrinos como los dirigentes han de tener una firme convicción de que el Cursillo tiene por objetivo contagiar el gozo de la fe. Pero nos es conocido que solo se puede contagiar la fe que se vive, porque nadie da lo que no tiene y, además, "quien no está convencido ya está vencido" (Eduardo Bonnín). Esa preparación se basa, esencialmente, en la oración y en el estudio.

Un padrino y un dirigente han de ser cristianos, que es actualizar a Cristo.
Un padrino y un dirigente, si pretenden hacer cristiandad han de ser apóstoles. Se es apóstol “realizando en su vida el ansia redentora de Cristo. Desviviéndose para que Cristo viva por la Gracia en todos” . Ha de volcarse: “Ir dando a Cristo, limpiamente, todo lo que se tiene, a medida que se va teniendo”. Para ello hemos de conocer a Jesús de cerca. La amistad, conocer verdaderamente al otro, requiere cercanía. "La oración es dejar hablar a Dios", repetía Eduardo Bonnín.

Los apóstoles estuvieron con Jesús, o sea, compartieron su vida con Él y, así, aprendían no solo el comportamiento, sino, ante todo, quién era Él realmente.
El padrino y el dirigente de Cursillos han de tener conocimiento del Evangelio, en primer lugar, por el hecho de ser el principal testimonio de la vida y la enseñanza de Jesucristo. El padrino y el dirigente de Cursillos han de tener conocimiento, además, del Carisma del Movimiento por el que hemos optado seguir a Jesucristo.

Solo así, con estos conocimientos, se podrá hablar de “la” verdad de las enseñanzas que hemos recibido.

Con ese conocimiento se podrá anunciar la Buena Nueva, provocando hambre de Dios a todos las personas, especialmente a los alejados.

Con ese conocimiento se podrá provocar la amistad de la Reunión de Grupo y de la Ultreya a todas las personas, especialmente a los alejados.

El Grupo de Dirigentes, durante el precursillo, tiene, además, la misión de hacer una selección de las personas que pueden ir al Cursillo

Se ha de partir de que cualquier hombre o mujer, en circunstancias normales, puede vivir la experiencia de un cursillo. No cabe discriminación alguna, de ningún tipo: ni de edad, ni de clase social, ni de situación, ni de profesión, ni …DE NINGÚN TIPO. La llamada es universal. En el banquete del Reino nadie está excluido. Los buenos para crecer en su bondad y los pecadores para que abandonen los caminos anchos y encuentren el camino estrecho que conduce a la vida.

No obstante es necesario elegir siempre lo mejor, porque se ha de considerar mal hecho aquello que estando bien, pudiera estar mejor

Al seleccionar las personas a quien se invite a vivir los tres días de un cursillo se ha de tener en cuenta que esa persona tenga personalidad para encontrarse consigo misma. Por ello, en su caso, deben asistir los hombres y mujeres que tienen carácter y decisión, los que son vértebras y locomotoras, en lenguaje de cursillos.

Al seleccionar las personas a quien se invite a vivir los tres días de un cursillo se ha de tener en cuenta que esa persona se encuentre en el momento y en las circunstancias para el triple encuentro con él mismo, con Cristo y con los hermanos. Por ello, en su caso, deben asistir los hombres y mujeres en situación de singularidad como persona. En situación de libertad en tiempo y espacio, para mantener una relación cara a cara con Dios.

Al seleccionar las personas a quien se invite a vivir los tres días de un cursillo se le ha de decir la verdad mediante gestos de amistad. Por ello, en su caso, deben asistir los hombres y mujeres que tengan hambre de satisfacer sus inquietudes.

Al seleccionar las personas a quien se invite a vivir los tres días de un cursillo se ha de tener en cuenta que esa persona, una vez vivido el mensaje del Cursillo sea apto para comunicarlo a los demás. Por ello, en su caso, deben asistir los hombres y mujeres que tienen posibilidad de ser apóstoles.

El precursillo no debe ser un anuncio de la Buena Nueva como una teoría. No es objetivo del Precursillo “llevar” a alguien a un cursillo, sino llevar a alguien a un cursillo para que “conozca” a Jesucristo.

El momento del Precursillo el padrino y el dirigente han de vivirlo como lo vivió Felipe inmediatamente después de que Jesús le invitara a seguirle. Lo primero que piensa Felipe es compartir el regalo recibido con su amigo Natanael. Fue en su busca y le dice: “Hemos encontrado a Jesús”. Como Natanael no comprendía claramente, Felipe no lo duda y, con la garantía de la amistad, coge a su amigo y le dice: “Ven a verlo”. La amistad entre ambos facilitó a Natanael su encuentro con el Hijo de Dios y pudo saber del Amor que nos tiene

Como siempre, nos despedimos rogándole a Nuestro Señor que nos mantenga unidos en su amor y amistad.


De Colores,

Juan Ruiz
Presidente - OMCC

domingo, 19 de abril de 2009

lunes, 13 de abril de 2009

MCC Talca tiene su propio Vía Lucis

Te queremos invitar a vivir una nueva y maravillosa experiencia, se trata de un VÍA LUCIS con el cual el MCC celebrará la Resurrección de nuestro Señor. Cristo ha vencido a la muerte nuevamente y esta mas vivo que nunca en nuestros corazones, en nuestros hermanos, en nuestro metro cuadrado móvil, en todos nuestros ambientes, por lo tanto tenemos que celebrar la Luz del Señor que ilumina nuestras vidas con este Vía Lucis.
Esta es la segunda oportunidad que viviremos este experiencia, solo tienes que llegar a las 20:45 hrs. de este miércoles 15 en el Colegio De La Salle y llevar una vela y una flor, con las cuales celebraremos el triunfo de la vida sobre la muerte.
Te esperamos, no faltes.
Secretariado Diocesano MCC Talca 2009

domingo, 12 de abril de 2009

Jesús murió y resucitó para llenarnos de esperanza, dice el Papa

Miles de fieles y peregrinos estuvieron presentes en la Plaza de San Pedro para escuchar el mensaje Pascual y recibir la bendición y "Urbi et Orbi" -a la ciudad y al mundo- del Papa Benedicto XVI, quien alentó a mantener siempre firme la esperanza pues es ese el sentido de la muerte y resurrección de Cristo: darnos esperanza.

Citando a San Agustín, el Papa dijo: “«Resurrectio Domini, spes nostra», «la resurrección del Señor es nuestra esperanza». Con esta afirmación, el gran Obispo explicaba a sus fieles que Jesús resucitó para que nosotros, aunque destinados a la muerte, no desesperáramos, pensando que con la muerte se acaba totalmente la vida; Cristo ha resucitado para darnos la esperanza”.

Respondiendo la pregunta sobre lo que sigue a la muerte, el Papa afirmó “que la muerte no tiene la última palabra, porque al final es la Vida la que triunfa. Nuestra certeza no se basa en simples razonamientos humanos, sino en un dato histórico de fe: Jesucristo, crucificado y sepultado, ha resucitado con su cuerpo glorioso. Jesús ha resucitado para que también nosotros, creyendo en Él, podamos tener la vida eterna. Este anuncio está en el corazón del mensaje evangélico”.

Así mismo enfatizó que “desde la aurora de Pascua una nueva primavera de esperanza llena el mundo; desde aquel día nuestra resurrección ya ha comenzado, porque la Pascua no marca simplemente un momento de la historia, sino el inicio de una condición nueva: Jesús ha resucitado no porque su recuerdo permanezca vivo en el corazón de sus discípulos, sino porque Él mismo vive en nosotros y en Él ya podemos gustar la alegría de la vida eterna”.

“La resurrección –prosiguió el Papa- no es una teoría, sino una realidad histórica revelada por el Hombre Jesucristo mediante su «pascua», su «paso», que ha abierto una «nueva vía» entre la tierra y el Cielo. No es un mito ni un sueño, no es una visión ni una utopía, no es una fábula, sino un acontecimiento único e irrepetible: Jesús de Nazaret, hijo de María, que en el crepúsculo del Viernes fue bajado de la cruz y sepultado, ha salido vencedor de la tumba”.

El Santo Padre también hablo de las realidades oscuras que amenazan nuestra existencia: “Me refiero particularmente al materialismo y al nihilismo, a esa visión del mundo que no logra transcender lo que es constatable experimentalmente, y se abate desconsolada en un sentimiento de la nada, que sería la meta definitiva de la existencia humana”.

“En efecto-prosiguió-, si Cristo no hubiera resucitado, el «vacío» acabaría ganando. Si quitamos a Cristo y su resurrección, no hay salida para el hombre, y toda su esperanza sería ilusoria. Pero, precisamente hoy, irrumpe con fuerza el anuncio de la resurrección del Señor”.

En el contexto del año Paulino, el Papa se refirió también a la figura de Pablo: “Fijémonos en este gran evangelizador, que con el entusiasmo audaz de su acción apostólica, llevó el Evangelio a muchos pueblos del mundo de entonces. Que su enseñanza y ejemplo nos impulsen a buscar al Señor Jesús. Nos animen a confiar en Él, porque ahora el sentido de la nada, que tiende a intoxicar la humanidad, ha sido vencido por la luz y la esperanza que surgen de la resurrección”.

Más adelante Benedicto XVI reflexionó sobre el mal en el mundo y la necesidad de la cooperación humana afirmando que “si, por la Pascua, Cristo ha extirpado la raíz del mal, necesita no obstante hombres y mujeres que lo ayuden siempre y en todo lugar a afianzar su victoria con sus mismas armas: las armas de la justicia y de la verdad, de la misericordia, del perdón y del amor”.

También mencionó algunas problemáticas actuales: “La difícil, pero indispensable reconciliación, que es premisa para un futuro de seguridad común y de pacífica convivencia, no se hará realidad sino por los esfuerzos renovados, perseverantes y sinceros para la solución del conflicto israelí-palestino. En un tiempo de carestía global de alimentos, de desbarajuste financiero, de pobrezas antiguas y nuevas, de cambios climáticos preocupantes, de violencias y miserias que obligan a muchos a abandonar su tierra buscando una supervivencia menos incierta, de terrorismo siempre amenazante, de miedos crecientes ante un porvenir problemático, es urgente descubrir nuevamente perspectivas capaces de devolver la esperanza”.

“La resurrección de Cristo es nuestra esperanza. La Iglesia proclama hoy esto con alegría: anuncia la esperanza, que Dios ha hecho firme e invencible resucitando a Jesucristo de entre los muertos; comunica la esperanza, que lleva en el corazón y quiere compartir con todos, en cualquier lugar, especialmente allí donde los cristianos sufren persecución a causa de su fe y su compromiso por la justicia y la paz; invoca la esperanza capaz de avivar el deseo del bien, también y sobre todo cuando cuesta”, concluyó el Papa.

miércoles, 8 de abril de 2009

Benedicto XVI pide a católicos vivir a profundidad esta Semana Santa

VATICANO, 08 Abr. 09 (ACI).-El Papa Benedicto XVI dedicó la Audiencia General de hoy a hablar sobre la Semana Santa, "que para nosotros los cristianos es la semana más importante del año", y recordó a los católicos que estos días nos ofrecen "la oportunidad de vivir en profundidad los eventos centrales de la Redención, de revivir el misterio pascual, el gran misterio de la fe".

El Santo Padre explicó que Jesús "no quiso usar su ser Dios, su dignidad gloriosa y su potencia como instrumento de triunfo y signo de distancia entre nosotros". "Por amor, quiso "vaciarse de sí mismo" y hacerse nuestro hermano; por amor compartió nuestra condición, la de cada hombre y de cada mujer", indicó.

Benedicto XVI repasó las celebraciones centrales de estos días y explicó que la Misa del Crisma es como "un preludio al Triduo pascual, que comienza mañana" pues "en ella se renuevan las promesas sacerdotales pronunciadas el día de la ordenación".

Esta celebración "tiene este año un significado particular, pues es como una preparación al Año Sacerdotal, que he convocado con ocasión del ciento cincuenta aniversario de la muerte del Santo Cura de Ars, y que se inaugurará el próximo día 19 de junio. En la Misa del Crisma "se bendicen el óleo de los enfermos y el de los catecúmenos y se consagra el Crisma", indicó.

Asimismo, señaló que en la misa del Jueves Santo por la tarde, llamada "in Coena Domini", "la Iglesia conmemora la institución de la Eucaristía, el sacerdocio ministerial y el mandamiento nuevo -mandatum novum- de la caridad, dejado por Jesús a sus discípulos". Este día "constituye, por tanto, una invitación renovada a dar gracias a Dios por el don supremo de la Eucaristía, que hay que acoger con devoción y adorar con fe viva".

El Papa también afirmó que el Viernes Santo es el "día de la pasión y de la crucifixión del Señor. La muerte de Cristo recuerda el dolor y los males que gravan sobre la humanidad de todos los tiempos: el peso aplastante de nuestro morir, el odio y la violencia que siguen ensangrentando la tierra. La pasión del Señor sigue estando presente en los sufrimientos de los seres humanos".

Pero aclaró que "si el Viernes Santo es un día lleno de tristeza, también es un día muy propicio para reavivar nuestra fe, para consolidar nuestra esperanza y la valentía de llevar cada uno nuestra cruz con humildad, confianza y abandono en Dios, seguros de su apoyo y de su victoria".

Benedicto XVI destacó que "esta esperanza se alimenta en el gran silencio del Sábado Santo, en espera de la resurrección de Jesús". En este día, "la Iglesia vela en oración como María y junto a María, compartiendo sus mismos sentimientos de dolor y de confianza en Dios. Se recomienda justamente conservar durante toda la jornada un clima de recogimiento, que ayude a la meditación y a la reconciliación; se anima a los fieles a que se acerquen al sacramento de la Penitencia para poder participar renovados en las fiestas pascuales".

Refiriéndose a la solemne Vigilia Pascual, "madre de todas las vigilias", el Papa Benedicto XVI recordó que en ella "se proclama la victoria de la luz sobre las tinieblas, de la vida sobre la muerte, y la Iglesia se alegra en el encuentro con su Señor. De este modo entramos en el clima de la Pascua de Resurrección".

Finalmente, el Santo Padre invitó a los fieles a "entrar con la Virgen María en el Cenáculo, permaneciendo a los pies de la Cruz, velando idealmente junto a Cristo muerto, aguardando con esperanza el alba del día luminoso de la resurrección".