QUERIDOS HERMANOS: ¡¡ DE COLORES ¡
En mi larga vida profesional y como ex Ministro de Agricultura del Presidente Salvador Allende, habré asistido a un centenar de eventos a todo nivel (mundial, nacional, regional, local). Sin embargo no deja de sorprenderme que la gran diferencia de estos eventos institucionales y los encuentros de nuestro MOVIMIENTO (Misas de Palanca, Cursillo, Ultreya y Escuela ABC) se desarrollan como un REGALO DE DIOS, y se organizan por AMOR AL PROJIMO..
POR AMOR AL PADRE (QUE LO NEGUÉ GRAN PARTE DE MI VIDA DE JUVENTUD Y ADULTO),
POR AMOR Al HIJO ( A QUIÉN CONOCÍ COMO ATEO EN LA CÁRCEL DE CHILLAN)
POR AMOR AL ESPÍRITU SANTO, que conocí hace apenas dos años y medio, después de los 70 años, en la Catedral de Talca.
POR AMOR A LA MAMÁ DE JESUCRISTO, QUE SIEMPRE NEGUÉ SU VIRGINIDAD).
Y TAMBIEN POR AMOR A NUESTRA IGLESIA, QUE COMBATÍ Y DESPRESTIGIÉ TODA MI VIDA (CASI SETENTA AÑOS SIN ENTRAR A LA IGLESIA).
IMAGÍNENSE “LO BUENA PERSONA” QUE ES DIOS PARA “ahorita” que estoy viejo y arrepentido, perdonarme y además hacerme este inmenso REGALO DE SER CURSILLISTA JUNTO CON FRESIA (TODA SU VIDA EN LA IGLESIA; TODA SU VIDA AMANDO A DIOS; TODA SU VIDA “SOPORTANDO” A SU ESPOSO REBELDE E IRRESPETUOSO”; TODA SU VIDA ORANDO, ASISTIENDO A MISA Y COMULGANDO…A SOLAS…
GRACIAS SEÑOR, PORQUE ME HAS ENSEÑADO A PERDONAR UN VERBO QUE NO ESTABA EN MI LENGUAJE COTIDIANO
Pero estamos en la tierra, de modo que también le damos gracias al Padre Aldo y al Padre Carlos porque veo que inspirados en DIOS, “disfrutan” cuando celebran la Eucaristía; y nos entregan la PALABRA DEL PADRE con una inmensa sabiduría, con AMOR, con una verdadera alegría. Cómo quisiera saber sólo un “poquito” de lo que saben Aldo y Carlos sobre la vida de Jesucristo. Gracias Señor
Gracias a Miguel Ángel y su equipo en la Zona Oriente de Santiago, “por escuchar” la voz del Señor e invitarnos al Cursillo Nº 59, que cambió nuestras vidas. Gracias Señor
Gracias a Cristian Morán y su equipo, por permitirme “entrar” cada sábado durante año y medio “de contrabando” a las Misas de Palancas y conocer “por fuera” al Movimiento. Gracias Señor
Gracias Juan Alvarado, rector de Pedro y gracias a María Soledad Rector de Fresia y sus respectivos y eficientes colaboradores por “cuidar” de nosotros durante tres días y tres noches. Gracias Señor
Gracias a Luis Gonzáles y todo su equipo por invitarnos a esa hermosa ceremonia llamada Ultreya. Gracias Señor
Gracias a Jessica y Luis, por invitarnos a ese hermoso día lleno de testimonios y emociones muy grandes. Gracias Señor .
Gracias a Gustavo y Verónica por recibirnos en tres oportunidades en vuestra cálida casita y hacernos sentir como en nuestra propia casa. Gracias Señor.
Y un reconocimiento muy especial a nuestro padrino Froilán Muñoz por haber orado tanto tiempo y ahorita disfrutar de nuestro encuentro en el MCC, que Dios te bendiga junto a tu familia
Como pueden ver queridos hermanos, Fresia y yo, estamos llenos de agradecimientos y quisiéramos que estas notas dirigidas a Uds., y al SEÑOR se las REENVIEN (no como “CADENAS”) sino como un reconocimiento a todos nuestros hermanos que trabajan con tanto amor a JESUCRISTO, para que todos estos encuentros cambie la vida de los elegidos por Dios y cambie la vida de personas como nosotros, adultos que llegaron a la tercera edad a conocer el MOVIMIENTO DE CURSILLOS DE CRISTIANDAD.
Como pueden ver queridos hermanos, no dejaremos nunca de DAR MUCHAS GRACIAS A DIOS, por acordarse de Fresia y Pedro
¡¡ DE COLORES!!! ¡¡DE COLORES!! ¡¡¡DE COLORES!!!
lunes, 7 de julio de 2008
viernes, 4 de julio de 2008
Boletín Mensual OMCC - Julio 2008 -
Queridos Amigos, 02jul08spa
¡Que la paz y el amor de Nuestro Señor estén siempre con ustedes!
I. Eventos e información actual
A finales del mes de mayo, del 30 de mayo al 2 de junio, Juan Ruiz tuvo el gran honor y la dicha de tomar parte en la XXIX Ultreya Nacional en Comayagua Honduras. Y en el mes de junio, Juan Ruiz y Gail Terrana se reunieron con el P. David Smith y el Secretariado Diocesano de Miami (quienes se han brindado tan gentil y generosamente a ser nuestros anfitriones) para preparar la siguiente “Segunda Reunión de la Comisión de Ideas Fundamentales y la Segunda Reunión Ordinaria del OMCC el próximo mes de Julio, del 21 al 27, en el bello Centro de Cursillos de Miami. Para estas dos reuniones les pedimos muchas oraciones para que podamos discernir la voluntad de Nuestro Señor y el valor de promover su verdad. También en este mes de junio, Juan Ruiz y su esposa Conchita Ruiz tuvieron la oportunidad de confirmar el gran valor de las oraciones de cursillistas de todo el mundo a causa de tener que pasar varios días en el hospital debido a una cirugía que le hicieron satisfactoriamente a Conchita.
“La tarde anterior, y como preparación para la Ultreya Nacional de Comayagua, Honduras, se celebró un acto mariano con un rosario viviente, que involucró a una multitud de personas, cursillistas y no cursillistas, del centro histórico de Comayagua, culminando con una bella Liturgia en la plaza de la Catedral de dicha ciudad, oficiada el Señor Obispo, Monseñor Roberto Camilleri. Al final de esta bella liturgia, el Alcalde Municipal de Comayagua, el Honorable Sr. Carlos Miranda, me entregó las llaves de la ciudad que yo acepté en nombre de todos los cursillistas del mundo, lo cual supuso un gran honor para el Movimiento de Cursillo de Cristiandad. El día siguiente se celebró la XXIX Ultreya Nacional, lo que fue un torrente de Gracia que se derramó sobre Comayagua. Después de varios días de una tormenta tropical, que hacia que peligrara la Ultreya en sí, porque se celebraría al airé libre, amanecimos con un día espléndido lleno de sol y calor humano. Fue increíble la manera que Nuestro Señor respondió a las oraciones de tantas personas que oraban porque no lloviera en ese día. No cabe duda que cuando se trabaja en equipo y por el bien de todos, el Señor siempre nos da lo mejor. La misa al final de la Ultreya fue oficiada por el O.F.M. Monseñor Roberto Camillery y el Reverendísimo Monseñor Luís Alfonso Santos obispo de la diócesis de Santa Rosa de Copan, Honduras.
Me gustaría compartir con ustedes todos los “momentos cerca de Cristo” que tuve durante este viaje a Honduras, pero necesitaría escribir todo un libro en lugar de solo un Boletín. Así que solo quiero decirles que fue increíble la locura de alegría y amor que viví y conviví con todos los amigos de Honduras desde el momento que pisé tierra en el aeropuerto secundario de San Pedro Sula, al que fuimos desviados por el accidente que hubo en el Aeropuerto de Tegucigalpa, donde yo tenia que aterrizar, hasta el momento que finalmente pude tomar otro avión a casa, también desde el aeropuerto de San Pedro Sula, ya que aún seguía cerrado el aeropuerto de Tegucigalpa, de donde tenia que salir. Pero en fin, el Señor sabe lo que hace y de esta manera pude también tener una bella convivencia con los Cursillistas de San Pedro Sula, quienes me conmovieron por su calidad de seres humanos y cristianos en camino a la santidad”.
La reunión que tuvimos con el Secretariado Diocesano Hispano de Miami para preparar la “Segunda Reunión de la Comisión de Ideas Fundamentales” y la “Segunda Reunión Ordinaria del OMCC” fue otro “Momentazo”, porque nos dieron testimonio de verdaderos cristianos con su gentileza, generosidad y espíritu de servicio. No sabemos quien esta mas entusiasmado, ellos o nosotros, con esta preparación. De lo que sí estamos seguros es de que la mano de Nuestro Señor Jesucristo estuvo presente entre nosotros cada segundo de esta reunión de preparación. ¡Gracias Miami!
“Respecto a lo que estoy pasando con mi esposa Conchita, queremos darle gracias a todos los cursillistas y no cursillistas del mundo que han estado en oración por el éxito de la cirugía de Conchita y la paz y fortaleza de los dos. Yo sufro mucho al ver sufrir a mi bella esposa, pero verla más en paz y aceptando la voluntad de Nuestro Padre me da la fortaleza para acompañarla en cada momento y ahora hasta para convertirme en su enfermero particular. Solo nos queda esperar los resultados del laboratorio para saber cuanta radiación le tienen que dar y la frecuencia. Pero hasta hoy, todo ha sido muy positivo para su salud. ¡Gracias, Señor, que escuchaste a nuestros amigos!”
Finalmente, en este Boletín creemos oportuno aclarar brevemente una inquietud expresada por un Secretariado Nacional a su respectivo Grupo Internacional, respecto a los gastos incurridos por los frecuentes viajes del OMCC, en particular Juan Ruiz, quien es el que más ha participado en estos frecuentes viajes a diferentes partes de mundo. Con la excepción de Roma, quien usualmente nos cubre solo el alojamiento, y Perú y Honduras que están muy mal económicamente, todos los viajes han sido patrocinados por el país que extiende la invitación o por donaciones privadas de cursillistas. Por consiguiente, estos frecuentes viajes no afectan en absoluto el presupuesto de $4,000.00 dólares que tenemos anualmente para la administración y servicio del OMCC. El la Segunda Reunión Ordinaria del OMCC, como es costumbre, daremos un reporte detallado de todos los gastos. Esperamos que esto aclare un poco las inquietudes que existen respecto a nuestros viajes para promover el Movimiento de Cursillos de Cristiandad.
II. Estudio del Carisma: Parte III
4.- Discernimiento o JERARQUÍA
“Si el Señor nos concede nuevos dones, - indica Benedicto XVI - tenemos que agradecérselo aunque sean incómodos. Es bonito que nazcan sin una iniciativa de la jerarquía. El nacimiento de nuevas formas de vida de la Iglesia es “desde abajo”, y, como ha sucedido en todos los siglos, responde a una iniciativa que viene “de arriba”, es decir, de los dones del Espíritu Santo. La Iglesia, si bien sea un cuerpo, es el cuerpo de Cristo, por lo tanto un cuerpo espiritual, como dice San Pablo. La Iglesia no es una organización internacional, no es un cuerpo administrativo, ni de poder… es un cuerpo espiritual”. (Benedicto XVI a los párrocos romanos 22-02-2007)
La historia de la Iglesia se nos muestra como una permanente tensión entre carisma e institución. El Espíritu ha suscitado siempre nuevos carismas que la Iglesia ha procurado institucionalizar, con lo que muchos han quedado o integrados o aniquilados o desfasados... Afortunadamente, el Espíritu no se deja controlar, sopla donde quiere y revitaliza continuamente la Iglesia a pesar de que se le quiera enjaular con leyes y dogmas.
Sin duda que la misma finalidad de los carismas hace necesaria la existencia de un control, una cierta disciplina, para que quien lo posee no se deje llevar en su uso por los impulsos interiores; también se hace aconsejable el control de los mismos para que contribuyan al bien común.
Pero se ha de tener en cuenta que la disciplina no es oponerse al Dios que “inspira”, sino adaptarse a la finalidad de la inspiración. Teniendo presente que la finalidad de la inspiración es para la utilidad de la comunidad.
El seglar es el descubridor de los temas candentes, el que alza el presente ante los ojos, el que revela los problemas que necesitan ser especialmente ahondados, esclarecidos y puestos en su punto. El seglar es el que tiene la primera palabra. La palabra trémula, descubridora, palpitando con la sorpresa de lo recién encontrado. Palabra sugerente, no matemática, ni irrevocable.
El seglar puede descubrir y “empezar” un tema. El teólogo reflexiona y organiza los datos de lo que los bautizados experimentan, y el magisterio confirma lo reflexionado y organizado por el teólogo. Así la iglesia avanza en la verdad.
La iglesia tiene igual necesidad de laicos y clérigos – comparten la misma dignidad de bautizados.
Carisma e institución son como los dos brazos de la cruz. Son coesenciales, ninguno de los dos puede estar sin el otro. Los carismas sin la institución están abocados al caos; la institución sin los carismas está abocada al inmovilismo.
La institución es lo establecido. El carisma, lo inesperado. Son dos realidades eclesiológicas distintas, pero no en oposición.
La Jerarquía de la Iglesia no pretende tener el monopolio de los dones del Espíritu, sino que reconoce con gozo que todos los fieles reciben dones de gracia, cuya diversidad es un gran bien para la Iglesia y para el mundo. (LG 12.)
De todos modos, la última palabra, en lo que se refiere a la posible autenticidad de los carismas y su uso, corresponde al obispo, es decir, a la Jerarquía de la Iglesia
Tanto Pablo(Rom 12,3) como Pedro (1Pe 4,10s) dan instrucciones a propósito de los carismas. De aquí resulta evidente que los carismas individuales no pueden ser motivo para sustraerse de la obediencia a los dirigentes de la Iglesia.
Pablo insiste siempre en la inserción necesaria de los carismas en el cuerpo eclesial y su forma de hablar con autoridad a los carismáticos demuestra claramente que él no considera los carismas como dones que den derecho a un ministerio autónomo en la Iglesia.
"El juicio sobre la autenticidad de los carismas y sobre su ordenado ejercicio pertenece aquellos que presiden en la Iglesia, a quienes especialmente corresponde no extinguir el Espíritu, si no examinarlo todo y retener lo que es bueno (1Ts 5, 12.19-22)". (Lumen Gentium, 12)
5.- Problemas en los Carismas
El Señor nos da maravillas para contemplar y nosotros las transformamos en problemas para discutir. Hacemos problemas con las manifestaciones del Espíritu.
Como cualquier forma viva, los carismas tienen ante todo un aspecto positivo, pero pueden también crear problemas.
Los corintios habían tomado a moda la palabra carisma y la empleaban solo para designar a los dones más llamativos, como la Glosolalia (“Don de lenguas”), en perjuicio de los dones de sabiduría, ciencia, fe.
Pablo que la había acuñado, por temor a no ser bien entendido, procuró lentamente eliminarla de su vocabulario para evitar las falsas interpretaciones a que podría dar lugar
Es evidente, y casi inevitable, que los carismas vistosos suscitan fácilmente un entusiasmo desmesurado, que puede llevar a graves ilusiones.
“No profetizamos en tu nombre, y en tu nombre lanzamos demonios, y en tu nombre hicimos prodigios? Jamás os conocí” (Mt 7, 22-23) es un pasaje sumamente severo que pone en guardia contra estas ilusiones.
6.- Uso de los Carismas
Es necesario cuidar el uso de los carismas tanto para desarrollarlos como para encaminarlos en forma equilibrada hacia el propósito querido por Dios.
Pablo interviene con autoridad para imponer reglas concretas sobre el uso de los carismas en las reuniones de la comunidad cristiana y advierte a los hombres y mujeres de hoy, a través de lo que escribió a los Corintios, sobre el peligro del mal uso de los carismas.
Se hace un mal uso de los carismas:
Cuando los carismas pretenden remplazar el esfuerzo y la responsabilidad de la vida cotidiana.
Cuando la atención se centra en los carismas haciendo de ellos un espectáculo, creando desorden y distrayendo de la disponibilidad al sacrificio.
Cuando se toma posesión de los carismas, buscando ávidamente poseerlos por interés egoísta (orgullo, competencia, fama, etc.).
En cambio, el ejercicio o la práctica de algunas actitudes o virtudes, la obediencia, la humildad, la caridad, contribuye de manera más directa a mantener sano el carisma y hacer que sirva al bien de todos.
7.- Los nuevos Movimientos
Juan Pablo II, siguiendo de cerca los lineamientos de la Christifidelis Laici, como aproximación a una definición de Movimientos eclesiales, indica que son “una realidad eclesial concreta en la que participan principalmente laicos, un itinerario de fe y de testimonio cristiano que basa su método pedagógico en un carisma preciso otorgado a la persona del fundador en circunstancias y modos determinados” (Juan Pablo II C.M. de Movimientos Eclesiales 27-30 Mayo 1998)
“Los movimientos eclesiales son la respuesta del espíritu a los desafíos de nuestro tiempo, contribuyen significativamente a la tarea de hacer presente el misterio de Cristo y su obra de salvación en el mundo”
Se caracterizan por un carisma original que “es la fuente de la fuerza espiritual y de la novedad propia de todo movimiento” (Rylko 30-5-1998).
El despertar de los carismas es un retorno a los orígenes, la continuación de un fenómeno que nunca ha cesado, sean cuales fueren las opiniones de los teólogos al respecto.
La historia está llena de numerosos “despertares” carismáticos. Manifestaciones intensas de dones del Espíritu que aparecen cuando es “su” momento y “su” época: la sangre de los mártires de la Iglesia primitiva, la explosión del monacato, la primera evangelización de Europa, el movimiento franciscano, Teresa de Jesús, etc. Y cada uno de esos “despertares” se remite al “carisma” de su fundador
El Señor, en épocas de particulares dificultades, no ha dejado de suscitar en la Iglesia personas dotadas de los más variados carismas para ayudarla a salir de situaciones problemáticas y reanudar su vida en la historia.
“Es el soplo oxigenante del Espíritu… capaz de suscitar carismas dormidos, de infundir ese sentido de vitalidad y gozo que, en todas las épocas de la historia, hace que su Iglesia sea joven y actual, que esté dispuesta a anunciar con alegría a los tiempos nuevos su eterno mensaje…” (Pablo VI. Insegnamenti – “Enseñanzas”)
Se ha dicho que los nuevos Movimientos no son sensibles a la teología, pero sí lo pueden ser a ciertas fórmulas ideológicas o doctrinales que dan por supuesto lo que no debe darse. Los movimientos son afines a una teología práctica, que es aquella que no halla incompatibilidad alguna, sino más bien, a un asombroso abrazo armónico entre las verdades fundamentales de la fe y la vida.
¡Cuántos creyentes han abandonado la Iglesia o se han alejado de ella porque la entendieron o se la explicaron como un corsé que los reprimía, un concentrado de ideas frías y abstractas que para nada gratificaba su existencia!
La Iglesia sigue necesitando hombres carismáticos que prediquen la palabra de Dios en el poder del Espíritu Santo, como lo hizo San Pablo, pero hay más necesidad aún de personas que encarnen la palabra de Dios, que se conviertan en “Buenas Nuevas” para el bien de la comunidad.
Si hay un tiempo que necesita carismas, ese tiempo es el nuestro, este nuestro siglo XXI.
Y… nada, ni nadie, está facultado para distorsionar un carisma.
Envía, Señor, tu Espíritu y renovarás la faz de la tierra.
Como siempre, nos despedimos rogándole a Nuestro Señor nos mantenga unidos en su amor y amistad y les pedimos que oren por el éxito apostólico de la “Segunda Reunión de la Comision de Ideas Fundamentales” y la Segunda Reunión Ordinaria del OMCC” del 22 al 27 de julio, 2008 en Miami, USA.
De Colores,
Juan Ruiz
Presidente - OMCC
¡Que la paz y el amor de Nuestro Señor estén siempre con ustedes!
I. Eventos e información actual
A finales del mes de mayo, del 30 de mayo al 2 de junio, Juan Ruiz tuvo el gran honor y la dicha de tomar parte en la XXIX Ultreya Nacional en Comayagua Honduras. Y en el mes de junio, Juan Ruiz y Gail Terrana se reunieron con el P. David Smith y el Secretariado Diocesano de Miami (quienes se han brindado tan gentil y generosamente a ser nuestros anfitriones) para preparar la siguiente “Segunda Reunión de la Comisión de Ideas Fundamentales y la Segunda Reunión Ordinaria del OMCC el próximo mes de Julio, del 21 al 27, en el bello Centro de Cursillos de Miami. Para estas dos reuniones les pedimos muchas oraciones para que podamos discernir la voluntad de Nuestro Señor y el valor de promover su verdad. También en este mes de junio, Juan Ruiz y su esposa Conchita Ruiz tuvieron la oportunidad de confirmar el gran valor de las oraciones de cursillistas de todo el mundo a causa de tener que pasar varios días en el hospital debido a una cirugía que le hicieron satisfactoriamente a Conchita.
“La tarde anterior, y como preparación para la Ultreya Nacional de Comayagua, Honduras, se celebró un acto mariano con un rosario viviente, que involucró a una multitud de personas, cursillistas y no cursillistas, del centro histórico de Comayagua, culminando con una bella Liturgia en la plaza de la Catedral de dicha ciudad, oficiada el Señor Obispo, Monseñor Roberto Camilleri. Al final de esta bella liturgia, el Alcalde Municipal de Comayagua, el Honorable Sr. Carlos Miranda, me entregó las llaves de la ciudad que yo acepté en nombre de todos los cursillistas del mundo, lo cual supuso un gran honor para el Movimiento de Cursillo de Cristiandad. El día siguiente se celebró la XXIX Ultreya Nacional, lo que fue un torrente de Gracia que se derramó sobre Comayagua. Después de varios días de una tormenta tropical, que hacia que peligrara la Ultreya en sí, porque se celebraría al airé libre, amanecimos con un día espléndido lleno de sol y calor humano. Fue increíble la manera que Nuestro Señor respondió a las oraciones de tantas personas que oraban porque no lloviera en ese día. No cabe duda que cuando se trabaja en equipo y por el bien de todos, el Señor siempre nos da lo mejor. La misa al final de la Ultreya fue oficiada por el O.F.M. Monseñor Roberto Camillery y el Reverendísimo Monseñor Luís Alfonso Santos obispo de la diócesis de Santa Rosa de Copan, Honduras.
Me gustaría compartir con ustedes todos los “momentos cerca de Cristo” que tuve durante este viaje a Honduras, pero necesitaría escribir todo un libro en lugar de solo un Boletín. Así que solo quiero decirles que fue increíble la locura de alegría y amor que viví y conviví con todos los amigos de Honduras desde el momento que pisé tierra en el aeropuerto secundario de San Pedro Sula, al que fuimos desviados por el accidente que hubo en el Aeropuerto de Tegucigalpa, donde yo tenia que aterrizar, hasta el momento que finalmente pude tomar otro avión a casa, también desde el aeropuerto de San Pedro Sula, ya que aún seguía cerrado el aeropuerto de Tegucigalpa, de donde tenia que salir. Pero en fin, el Señor sabe lo que hace y de esta manera pude también tener una bella convivencia con los Cursillistas de San Pedro Sula, quienes me conmovieron por su calidad de seres humanos y cristianos en camino a la santidad”.
La reunión que tuvimos con el Secretariado Diocesano Hispano de Miami para preparar la “Segunda Reunión de la Comisión de Ideas Fundamentales” y la “Segunda Reunión Ordinaria del OMCC” fue otro “Momentazo”, porque nos dieron testimonio de verdaderos cristianos con su gentileza, generosidad y espíritu de servicio. No sabemos quien esta mas entusiasmado, ellos o nosotros, con esta preparación. De lo que sí estamos seguros es de que la mano de Nuestro Señor Jesucristo estuvo presente entre nosotros cada segundo de esta reunión de preparación. ¡Gracias Miami!
“Respecto a lo que estoy pasando con mi esposa Conchita, queremos darle gracias a todos los cursillistas y no cursillistas del mundo que han estado en oración por el éxito de la cirugía de Conchita y la paz y fortaleza de los dos. Yo sufro mucho al ver sufrir a mi bella esposa, pero verla más en paz y aceptando la voluntad de Nuestro Padre me da la fortaleza para acompañarla en cada momento y ahora hasta para convertirme en su enfermero particular. Solo nos queda esperar los resultados del laboratorio para saber cuanta radiación le tienen que dar y la frecuencia. Pero hasta hoy, todo ha sido muy positivo para su salud. ¡Gracias, Señor, que escuchaste a nuestros amigos!”
Finalmente, en este Boletín creemos oportuno aclarar brevemente una inquietud expresada por un Secretariado Nacional a su respectivo Grupo Internacional, respecto a los gastos incurridos por los frecuentes viajes del OMCC, en particular Juan Ruiz, quien es el que más ha participado en estos frecuentes viajes a diferentes partes de mundo. Con la excepción de Roma, quien usualmente nos cubre solo el alojamiento, y Perú y Honduras que están muy mal económicamente, todos los viajes han sido patrocinados por el país que extiende la invitación o por donaciones privadas de cursillistas. Por consiguiente, estos frecuentes viajes no afectan en absoluto el presupuesto de $4,000.00 dólares que tenemos anualmente para la administración y servicio del OMCC. El la Segunda Reunión Ordinaria del OMCC, como es costumbre, daremos un reporte detallado de todos los gastos. Esperamos que esto aclare un poco las inquietudes que existen respecto a nuestros viajes para promover el Movimiento de Cursillos de Cristiandad.
II. Estudio del Carisma: Parte III
4.- Discernimiento o JERARQUÍA
“Si el Señor nos concede nuevos dones, - indica Benedicto XVI - tenemos que agradecérselo aunque sean incómodos. Es bonito que nazcan sin una iniciativa de la jerarquía. El nacimiento de nuevas formas de vida de la Iglesia es “desde abajo”, y, como ha sucedido en todos los siglos, responde a una iniciativa que viene “de arriba”, es decir, de los dones del Espíritu Santo. La Iglesia, si bien sea un cuerpo, es el cuerpo de Cristo, por lo tanto un cuerpo espiritual, como dice San Pablo. La Iglesia no es una organización internacional, no es un cuerpo administrativo, ni de poder… es un cuerpo espiritual”. (Benedicto XVI a los párrocos romanos 22-02-2007)
La historia de la Iglesia se nos muestra como una permanente tensión entre carisma e institución. El Espíritu ha suscitado siempre nuevos carismas que la Iglesia ha procurado institucionalizar, con lo que muchos han quedado o integrados o aniquilados o desfasados... Afortunadamente, el Espíritu no se deja controlar, sopla donde quiere y revitaliza continuamente la Iglesia a pesar de que se le quiera enjaular con leyes y dogmas.
Sin duda que la misma finalidad de los carismas hace necesaria la existencia de un control, una cierta disciplina, para que quien lo posee no se deje llevar en su uso por los impulsos interiores; también se hace aconsejable el control de los mismos para que contribuyan al bien común.
Pero se ha de tener en cuenta que la disciplina no es oponerse al Dios que “inspira”, sino adaptarse a la finalidad de la inspiración. Teniendo presente que la finalidad de la inspiración es para la utilidad de la comunidad.
El seglar es el descubridor de los temas candentes, el que alza el presente ante los ojos, el que revela los problemas que necesitan ser especialmente ahondados, esclarecidos y puestos en su punto. El seglar es el que tiene la primera palabra. La palabra trémula, descubridora, palpitando con la sorpresa de lo recién encontrado. Palabra sugerente, no matemática, ni irrevocable.
El seglar puede descubrir y “empezar” un tema. El teólogo reflexiona y organiza los datos de lo que los bautizados experimentan, y el magisterio confirma lo reflexionado y organizado por el teólogo. Así la iglesia avanza en la verdad.
La iglesia tiene igual necesidad de laicos y clérigos – comparten la misma dignidad de bautizados.
Carisma e institución son como los dos brazos de la cruz. Son coesenciales, ninguno de los dos puede estar sin el otro. Los carismas sin la institución están abocados al caos; la institución sin los carismas está abocada al inmovilismo.
La institución es lo establecido. El carisma, lo inesperado. Son dos realidades eclesiológicas distintas, pero no en oposición.
La Jerarquía de la Iglesia no pretende tener el monopolio de los dones del Espíritu, sino que reconoce con gozo que todos los fieles reciben dones de gracia, cuya diversidad es un gran bien para la Iglesia y para el mundo. (LG 12.)
De todos modos, la última palabra, en lo que se refiere a la posible autenticidad de los carismas y su uso, corresponde al obispo, es decir, a la Jerarquía de la Iglesia
Tanto Pablo(Rom 12,3) como Pedro (1Pe 4,10s) dan instrucciones a propósito de los carismas. De aquí resulta evidente que los carismas individuales no pueden ser motivo para sustraerse de la obediencia a los dirigentes de la Iglesia.
Pablo insiste siempre en la inserción necesaria de los carismas en el cuerpo eclesial y su forma de hablar con autoridad a los carismáticos demuestra claramente que él no considera los carismas como dones que den derecho a un ministerio autónomo en la Iglesia.
"El juicio sobre la autenticidad de los carismas y sobre su ordenado ejercicio pertenece aquellos que presiden en la Iglesia, a quienes especialmente corresponde no extinguir el Espíritu, si no examinarlo todo y retener lo que es bueno (1Ts 5, 12.19-22)". (Lumen Gentium, 12)
5.- Problemas en los Carismas
El Señor nos da maravillas para contemplar y nosotros las transformamos en problemas para discutir. Hacemos problemas con las manifestaciones del Espíritu.
Como cualquier forma viva, los carismas tienen ante todo un aspecto positivo, pero pueden también crear problemas.
Los corintios habían tomado a moda la palabra carisma y la empleaban solo para designar a los dones más llamativos, como la Glosolalia (“Don de lenguas”), en perjuicio de los dones de sabiduría, ciencia, fe.
Pablo que la había acuñado, por temor a no ser bien entendido, procuró lentamente eliminarla de su vocabulario para evitar las falsas interpretaciones a que podría dar lugar
Es evidente, y casi inevitable, que los carismas vistosos suscitan fácilmente un entusiasmo desmesurado, que puede llevar a graves ilusiones.
“No profetizamos en tu nombre, y en tu nombre lanzamos demonios, y en tu nombre hicimos prodigios? Jamás os conocí” (Mt 7, 22-23) es un pasaje sumamente severo que pone en guardia contra estas ilusiones.
6.- Uso de los Carismas
Es necesario cuidar el uso de los carismas tanto para desarrollarlos como para encaminarlos en forma equilibrada hacia el propósito querido por Dios.
Pablo interviene con autoridad para imponer reglas concretas sobre el uso de los carismas en las reuniones de la comunidad cristiana y advierte a los hombres y mujeres de hoy, a través de lo que escribió a los Corintios, sobre el peligro del mal uso de los carismas.
Se hace un mal uso de los carismas:
Cuando los carismas pretenden remplazar el esfuerzo y la responsabilidad de la vida cotidiana.
Cuando la atención se centra en los carismas haciendo de ellos un espectáculo, creando desorden y distrayendo de la disponibilidad al sacrificio.
Cuando se toma posesión de los carismas, buscando ávidamente poseerlos por interés egoísta (orgullo, competencia, fama, etc.).
En cambio, el ejercicio o la práctica de algunas actitudes o virtudes, la obediencia, la humildad, la caridad, contribuye de manera más directa a mantener sano el carisma y hacer que sirva al bien de todos.
7.- Los nuevos Movimientos
Juan Pablo II, siguiendo de cerca los lineamientos de la Christifidelis Laici, como aproximación a una definición de Movimientos eclesiales, indica que son “una realidad eclesial concreta en la que participan principalmente laicos, un itinerario de fe y de testimonio cristiano que basa su método pedagógico en un carisma preciso otorgado a la persona del fundador en circunstancias y modos determinados” (Juan Pablo II C.M. de Movimientos Eclesiales 27-30 Mayo 1998)
“Los movimientos eclesiales son la respuesta del espíritu a los desafíos de nuestro tiempo, contribuyen significativamente a la tarea de hacer presente el misterio de Cristo y su obra de salvación en el mundo”
Se caracterizan por un carisma original que “es la fuente de la fuerza espiritual y de la novedad propia de todo movimiento” (Rylko 30-5-1998).
El despertar de los carismas es un retorno a los orígenes, la continuación de un fenómeno que nunca ha cesado, sean cuales fueren las opiniones de los teólogos al respecto.
La historia está llena de numerosos “despertares” carismáticos. Manifestaciones intensas de dones del Espíritu que aparecen cuando es “su” momento y “su” época: la sangre de los mártires de la Iglesia primitiva, la explosión del monacato, la primera evangelización de Europa, el movimiento franciscano, Teresa de Jesús, etc. Y cada uno de esos “despertares” se remite al “carisma” de su fundador
El Señor, en épocas de particulares dificultades, no ha dejado de suscitar en la Iglesia personas dotadas de los más variados carismas para ayudarla a salir de situaciones problemáticas y reanudar su vida en la historia.
“Es el soplo oxigenante del Espíritu… capaz de suscitar carismas dormidos, de infundir ese sentido de vitalidad y gozo que, en todas las épocas de la historia, hace que su Iglesia sea joven y actual, que esté dispuesta a anunciar con alegría a los tiempos nuevos su eterno mensaje…” (Pablo VI. Insegnamenti – “Enseñanzas”)
Se ha dicho que los nuevos Movimientos no son sensibles a la teología, pero sí lo pueden ser a ciertas fórmulas ideológicas o doctrinales que dan por supuesto lo que no debe darse. Los movimientos son afines a una teología práctica, que es aquella que no halla incompatibilidad alguna, sino más bien, a un asombroso abrazo armónico entre las verdades fundamentales de la fe y la vida.
¡Cuántos creyentes han abandonado la Iglesia o se han alejado de ella porque la entendieron o se la explicaron como un corsé que los reprimía, un concentrado de ideas frías y abstractas que para nada gratificaba su existencia!
La Iglesia sigue necesitando hombres carismáticos que prediquen la palabra de Dios en el poder del Espíritu Santo, como lo hizo San Pablo, pero hay más necesidad aún de personas que encarnen la palabra de Dios, que se conviertan en “Buenas Nuevas” para el bien de la comunidad.
Si hay un tiempo que necesita carismas, ese tiempo es el nuestro, este nuestro siglo XXI.
Y… nada, ni nadie, está facultado para distorsionar un carisma.
Envía, Señor, tu Espíritu y renovarás la faz de la tierra.
Como siempre, nos despedimos rogándole a Nuestro Señor nos mantenga unidos en su amor y amistad y les pedimos que oren por el éxito apostólico de la “Segunda Reunión de la Comision de Ideas Fundamentales” y la Segunda Reunión Ordinaria del OMCC” del 22 al 27 de julio, 2008 en Miami, USA.
De Colores,
Juan Ruiz
Presidente - OMCC
martes, 1 de julio de 2008
Noticias desde Italia

Con mucha alegría queremos compartir con ustedes la noticia de que nuestros hermanos Francesca y Alberto Sponchiado, bautizaron a su primogénito Mattia el domingo pasado en Italia, donde están viviendo su cuarto día.
Reciban desde Talca las felicitaciones correspondientes y los mejores deseos para que sea el Señor quien guíe los pasos del pequeño Mattia.
De Colores.
lunes, 30 de junio de 2008
HOMILÍA DEL PAPA EN LA APERTURA SOLEMNE DEL AÑO PAULINO
ROMA, Sábado 28 de Junio de 2008.- Homilía pronunciada por S.S. Benedicto XVI durante las primeras vísperas de la solemnidad de los Santos apóstoles Pedro y Pablo, en la Basílica de San Pablo Extramuros, inaugurando el del Año Paulino, con la participación del patriarca ecuménico de Constantinopla, Su Santidad Bartolomé I.
Santidad y delegados fraternos
Señores cardenales,
Venerados hermanos en el Episcopado y en el Sacerdocio,
Queridos hermanos y hermanas,
Estamos reunidos ante la tumba de san Pablo, quien nació, hace dos mil años, en Tarso de Cilicia, en la actual Turquía. ¿Quien era este Pablo? En el templo de Jerusalén, frente a la multitud agitada que quería matarlo, el se presenta a sí mismo con estas palabras: «Yo soy judío, nacido en Tarso de Cilicia, pero educado en esta ciudad, instruido a los pies de Gamaliel en la exacta observancia de la Ley de nuestros padres; estaba lleno de celo por Dios.... Al final de su camino dirá de sí: "yo he sido constituido heraldo y apóstol, maestro de los gentiles en la fe y en la verdad. Maestro de los gentiles, apóstol y pregonero de Jesucristo, así él se caracteriza a sí mismo en una mirada retrospectiva del recorrido de su vida. Pero con ello, la mirada no va sólo hacia el pasado. "Maestro de los gentiles- esta palabra se abre hacia el futuro, hacia todos los pueblos y todas las generaciones. Pablo no es para nosotros una figura del pasado, que recordamos con veneración. Él es también nuestro maestro, apóstol y anunciador de Jesucristo también para nosotros.
Por lo tanto, estamos reunidos no para reflexionar sobre una historia pasada, irrevocablemente superada. Pablo quiere hablar con nosotros, hoy. Por esto he querido convocar este especial "Año paulino": para escucharlo y tomar ahora de èl, como nuestro maestro, en la fe y la verdad, en la cual están radicadas las razones de la unidad entre los discípulos de Cristo. En esta perspectiva he querido encender, para este bimilenario del nacimiento del Apóstol, una especial "Llama paulina", que permanecerá encendida durante todo el año, en un especial bracero colocado en el pórtico de la basílica. Para solemnizar esta recurrencia he inaugurado también la llamada "Puerta Paulina", a través de la cual he entrado en la basílica acompañado por el patriarca de Constantinopla, el cardenal Arcipreste y por otras autoridades religiosas.
Es para mi motivo de una íntima alegría que la apertura del Año paulino asuma un particular carácter ecuménico por la presencia de numerosos delegados y representantes de otras iglesias y Comunidades eclesiales, que acojo con el corazón abierto. Saludo en primer lugar a Su santidad el patriarca Bartolomé I y a los miembros de la delegación que los acompaña, así como al nutrido grupo de laicos de varias partes del mundo que han venido a Roma para vivir con Él y con todos nosotros estos momentos de oración y de reflexión. Saludo a los Delegados Fraternos de las Iglesias que tienen un vínculo particular con el apóstol Pablo- Jerusalén, Antioquia, Chipre, Grecia- y que forman el ambiente geográfico de la vida del Apóstol antes de su llegada a Roma. Saludo cordialmente a los Hermanos de las diversas Iglesias y Comunidades eclesiales de Oriente y de Occidente, junto a todos ustedes he querido tomar parte de este solemne inicio del Año dedicado al Apóstol de los gentiles.
Estamos, entonces, reunidos para interrogarnos sobre el gran Apóstol de los gentiles. Nos preguntamos, no solo: ¿Quién era Pablo? Nos preguntamos sobretodo: ¿Quién es Pablo?, ¿Qué me dice? En esta hora, del inicio del Año paulino que estamos inaugurando, quisiera elegir de del rico testimonio del Nuevo testamento tres textos, en los cuales aparece su fisonomía interior, lo específico de su carácter. En la Carta a los Gálatas, él nos ha donado una profesión de fe muy personal, en la cual abre su corazón frente a los lectores de todos los tiempos y revela cual es el resorte más íntimo de su vida "Vivo en la fe del Hijo de Dios que me amó y se entregó a sí mismo por mí". Todo aquello que hace Pablo, parte de este centro. Su fe es la experiencia del ser amado por Jesucristo de manera totalmente personal; es la conciencia del hecho que Cristo ha enfrentado la muerte no por algo anónimo, sino por amor a él- a Pablo- y que, como resucitado, lo ama todavía, que Cristo se ha donado por él. Su fe es el ser alcanzado por el amor de Jesucristo, un amor que lo perturba hasta lo más íntimo y lo transforma. Su fe no es una teoría, una opinión sobre Dios o sobre el mundo. Su fe es el impacto del amor de Dios sobre su corazón. Y así, esta misma fe es amor por Jesucristo.
Por muchos, Pablo es presentado como un hombre combativo que sabe manejar la espada de la palabra. De hecho, sobre su camino de apóstol no faltaron las disputas. No buscó una armonía superficial. En su primera carta, aquella dirigida a los tesalonicenses, el mismo dice: "tuvimos la valentía de predicaros el Evangelio de Dios entre frecuentes luchas....Nunca nos presentamos, bien lo sabéis, con palabras aduladoras, ni con pretextos de codicia..". La verdad era para él demasiado grande para estar dispuesto a sacrificarla en vista de un éxito exterior. La verdad que había experimentado en el encuentro con el Resucitado ameritaba para él la lucha, la persecución, el sufrimiento. Pero lo que lo motivaba en lo más profundo, era el ser amado por Jesucristo y el deseo de transmitir a otros este amor. Pablo era alguien capaz de amar, y todo su obrar y sufrir se explica a partir de este centro. Los conceptos fundados en su anuncio se comprenden únicamente en base a esto. Tomemos solamente una de sus palabras claves: la libertad. La experiencia del ser amado hasta el final por Cristo le había abierto los ojos sobre la verdad y sobre el camino de la existencia humana -esa experiencia abrazaba todo. Pablo era libre como hombre amado por Dios que, en virtud de Dios, estaba en capacidad de amar junto con Él. Este amor es ahora la "ley" de su vida y justamente así es la libertad de su vida. Él habla y actúa movido por la responsabilidad del amor, el es libre, y dado que es uno que ama, el vive totalmente en la responsabilidad de este amor y no toma la libertad como pretexto para el albedrío y el egoísmo. En el mismo espíritu Agustín ha formulado la frase luego famosa: ama y has lo que quieras. Quien ama a Cristo como lo ha amado pablo, puede verdaderamente hacer lo que quiere, porque su amor está unido a la voluntad de Cristo, y por ende, a la voluntad de Dios; porque su voluntad está anclada en la verdad y porque su voluntad no es más que simplemente su voluntad, arbitrio de su yo autónomo, sino que está integrada a la libertad de Dios y de ella recibe el camino que recorrer.
En la búsqueda de la fisonomía interior de San Pablo, quisiera, en segundo lugar, recordar la palabra que Cristo resucitado le dirige sobre el camino de damasco. Antes el Señor le pregunta: «Saúl, Saúl, ¿por qué me persigues?» El respondió: «¿Quién eres, Señor?» Y le es dada la respuesta: «Yo soy Jesús, a quien tú persigues". Persiguiendo a la Iglesia, Pablo persigue al mismo Jesús. "Tu me persigues". Jesús se identifica con la Iglesia en un solo sujeto. En esta exclamación del resucitado, que transformó la vida de Saúl, en el fondo está contenida toda la doctrina sobre la Iglesia como Cuerpo de Cristo. Cristo no se ha retirado en el Cielo, dejando sobre la tierra una secuela de seguidores que llevan adelante su causa. La Iglesia no es una asociación que quiere promover una cierta causa. En ella no se trata de una causa. En ella se trata de la persona de Jesucristo, que también como Resucitado permaneció "carne". Él tiene carne y huesos", lo afirma en Lucas el Resucitado frente a los discípulos que lo habían considerado un fantasma. Èl tiene un cuerpo. Está personalmente presente en la Iglesia, "Cabeza y Cuerpo" forman un único sujeto, diría Agustín. "¿No sabéis que vuestros cuerpos son miembros de Cristo?, escribe pablo a los Corintios. Y agrega: como según el Libro del Génesis, el hombre y la mujer se hacen una sola carne, así Cristo con los suyos se hace un sólo espíritu, un único sujeto en el mundo nuevo de la resurrección. En todo esto, se visualiza el misterio eucarístico, en el cual Cristo dona continuamente su Cuerpo y hace de nosotros su Cuerpo: "el pan que partimos ¿no es comunión con el cuerpo de Cristo? Porque aun siendo muchos, un solo pan y un solo cuerpo somos, pues todos participamos de un solo pan". Con estas palabras se dirige a nosotros, en este momento, no sólo Pablo, mas el Señor mismo: ¿Cómo habéis podido lacerar mi Cuerpo? Frente al rostro de Cristo, esta palabra se convierte al mismo tiempo en una petición urgente: Vuelve a juntarnos de todas las divisiones. Haz que hoy se haga nuevamente realidad: Hay un sólo pan, por lo tanto, nosotros, a pesar de ser mucho, somos un sólo cuerpo. Para pablo la palabra Iglesia como Cuerpo de Cristo no es un parangón cualquiera. Va mucho más allá de un parangón. "¿Por qué me persigues?. Continuamente Cristo nos atrae hacia su Cuerpo, edifica su Cuerpo a partir del centro eucarístico, que para Pablo es el centro de la existencia cristiana, en virtud del cual todos, como también cada individuo puede de manera totalmente personal experimentar: Él me ha amado y ha se ha dado por mí.
Quisiera concluir con una palabra tardía de San Pablo, una exhortación a Timoteo desde la prisión, frente a la muerte. "Soporta conmigo los sufrimientos por el Evangelio" dice el Apóstol a su discípulo. Esta palabra, que está al final de los caminos recorridos por el apóstol como un testamento, nos lleva hacia atrás, al comienzo de su misión. Mientras, después del su encuentro con el resucitado, pablo se encontraba ciego en su habitación en Damasco, Anania recibió el encargo de ir donde el perseguidor temido e imponerle las manos, para que recuperara la vista. A la objeción de Anania que este Saúl era un perseguidor peligroso de los cristianos, le es dada la respuesta: Este hombre debe llevar mi nombre ante los gentiles, los reyes y los hijos de Israel. Yo le mostraré todo lo que tendrá que padecer por mi nombre". El encargo del anuncio y la llamada al sufrimiento por Cristo van inseparablemente juntas. La Llamada a ser el maestro de las gentes es al mismo tiempo e intrínsecamente una llamada al sufrimiento en la comunión con Cristo, que nos ha redimido mediante su Pasión. En un mundo en el que la mentira es potente, la verdad se paga con el sufrimiento. Quien quiere esquivar el sufrimiento, tenerlo alejado de sí, tiene alejada la vida misma y su grandeza; no puede ser servidor de la verdad y así servidor de la de. No hay amor sin sufrimiento, sin el sufrimiento de la renuncia de sí mismos, de la transformación y purificación del yo por la verdadera libertad. Allí donde no hay nada que valga que por ello se sufra, también la misma vida pierde su valor. La eucaristía -el centro de nuestro ser cristianos- se funda en el sacrificio de Jesús por nosotros, ha nacido del sufrimiento del amor que en la Cruz encontró su culmen. Nosotros vivimos de este amor que dona. Eso nos da la valentía y la fuerza de sufrir con Cristo y por él, de este modo, sabiendo que justamente así nuestra vida se hace grande, madura y verdadera. A la luz de todas las cartas de san Pablo vemos como en su camino de maestro de las gentes se ha cumplido la profecía de Ananias y en la hora de la llamada: "Yo le mostraré todo lo que tendrá que padecer por mi nombre". Su sufrimiento lo hace creíble como maestro de verdad, que no busca su propio provecho, la propia gloria, el placer personal, mas se empeña pro Aquel que nos ha amado y nos se ha dado a sí mismo por todos nosotros
En esta hora en la que agradecemos al Señor, porque ha llamado a Pablo, haciéndolo luz de las gentes y maestro de todos nosotros, oramos: Danos también hoy el testimonio de la resurrección, tocado por tu amor y capaces de llevar la luz del Evangelio en nuestro tiempo. San Pablo ora por nosotros. Amen.
Benedicto XVI
Santidad y delegados fraternos
Señores cardenales,
Venerados hermanos en el Episcopado y en el Sacerdocio,
Queridos hermanos y hermanas,
Estamos reunidos ante la tumba de san Pablo, quien nació, hace dos mil años, en Tarso de Cilicia, en la actual Turquía. ¿Quien era este Pablo? En el templo de Jerusalén, frente a la multitud agitada que quería matarlo, el se presenta a sí mismo con estas palabras: «Yo soy judío, nacido en Tarso de Cilicia, pero educado en esta ciudad, instruido a los pies de Gamaliel en la exacta observancia de la Ley de nuestros padres; estaba lleno de celo por Dios.... Al final de su camino dirá de sí: "yo he sido constituido heraldo y apóstol, maestro de los gentiles en la fe y en la verdad. Maestro de los gentiles, apóstol y pregonero de Jesucristo, así él se caracteriza a sí mismo en una mirada retrospectiva del recorrido de su vida. Pero con ello, la mirada no va sólo hacia el pasado. "Maestro de los gentiles- esta palabra se abre hacia el futuro, hacia todos los pueblos y todas las generaciones. Pablo no es para nosotros una figura del pasado, que recordamos con veneración. Él es también nuestro maestro, apóstol y anunciador de Jesucristo también para nosotros.
Por lo tanto, estamos reunidos no para reflexionar sobre una historia pasada, irrevocablemente superada. Pablo quiere hablar con nosotros, hoy. Por esto he querido convocar este especial "Año paulino": para escucharlo y tomar ahora de èl, como nuestro maestro, en la fe y la verdad, en la cual están radicadas las razones de la unidad entre los discípulos de Cristo. En esta perspectiva he querido encender, para este bimilenario del nacimiento del Apóstol, una especial "Llama paulina", que permanecerá encendida durante todo el año, en un especial bracero colocado en el pórtico de la basílica. Para solemnizar esta recurrencia he inaugurado también la llamada "Puerta Paulina", a través de la cual he entrado en la basílica acompañado por el patriarca de Constantinopla, el cardenal Arcipreste y por otras autoridades religiosas.
Es para mi motivo de una íntima alegría que la apertura del Año paulino asuma un particular carácter ecuménico por la presencia de numerosos delegados y representantes de otras iglesias y Comunidades eclesiales, que acojo con el corazón abierto. Saludo en primer lugar a Su santidad el patriarca Bartolomé I y a los miembros de la delegación que los acompaña, así como al nutrido grupo de laicos de varias partes del mundo que han venido a Roma para vivir con Él y con todos nosotros estos momentos de oración y de reflexión. Saludo a los Delegados Fraternos de las Iglesias que tienen un vínculo particular con el apóstol Pablo- Jerusalén, Antioquia, Chipre, Grecia- y que forman el ambiente geográfico de la vida del Apóstol antes de su llegada a Roma. Saludo cordialmente a los Hermanos de las diversas Iglesias y Comunidades eclesiales de Oriente y de Occidente, junto a todos ustedes he querido tomar parte de este solemne inicio del Año dedicado al Apóstol de los gentiles.
Estamos, entonces, reunidos para interrogarnos sobre el gran Apóstol de los gentiles. Nos preguntamos, no solo: ¿Quién era Pablo? Nos preguntamos sobretodo: ¿Quién es Pablo?, ¿Qué me dice? En esta hora, del inicio del Año paulino que estamos inaugurando, quisiera elegir de del rico testimonio del Nuevo testamento tres textos, en los cuales aparece su fisonomía interior, lo específico de su carácter. En la Carta a los Gálatas, él nos ha donado una profesión de fe muy personal, en la cual abre su corazón frente a los lectores de todos los tiempos y revela cual es el resorte más íntimo de su vida "Vivo en la fe del Hijo de Dios que me amó y se entregó a sí mismo por mí". Todo aquello que hace Pablo, parte de este centro. Su fe es la experiencia del ser amado por Jesucristo de manera totalmente personal; es la conciencia del hecho que Cristo ha enfrentado la muerte no por algo anónimo, sino por amor a él- a Pablo- y que, como resucitado, lo ama todavía, que Cristo se ha donado por él. Su fe es el ser alcanzado por el amor de Jesucristo, un amor que lo perturba hasta lo más íntimo y lo transforma. Su fe no es una teoría, una opinión sobre Dios o sobre el mundo. Su fe es el impacto del amor de Dios sobre su corazón. Y así, esta misma fe es amor por Jesucristo.
Por muchos, Pablo es presentado como un hombre combativo que sabe manejar la espada de la palabra. De hecho, sobre su camino de apóstol no faltaron las disputas. No buscó una armonía superficial. En su primera carta, aquella dirigida a los tesalonicenses, el mismo dice: "tuvimos la valentía de predicaros el Evangelio de Dios entre frecuentes luchas....Nunca nos presentamos, bien lo sabéis, con palabras aduladoras, ni con pretextos de codicia..". La verdad era para él demasiado grande para estar dispuesto a sacrificarla en vista de un éxito exterior. La verdad que había experimentado en el encuentro con el Resucitado ameritaba para él la lucha, la persecución, el sufrimiento. Pero lo que lo motivaba en lo más profundo, era el ser amado por Jesucristo y el deseo de transmitir a otros este amor. Pablo era alguien capaz de amar, y todo su obrar y sufrir se explica a partir de este centro. Los conceptos fundados en su anuncio se comprenden únicamente en base a esto. Tomemos solamente una de sus palabras claves: la libertad. La experiencia del ser amado hasta el final por Cristo le había abierto los ojos sobre la verdad y sobre el camino de la existencia humana -esa experiencia abrazaba todo. Pablo era libre como hombre amado por Dios que, en virtud de Dios, estaba en capacidad de amar junto con Él. Este amor es ahora la "ley" de su vida y justamente así es la libertad de su vida. Él habla y actúa movido por la responsabilidad del amor, el es libre, y dado que es uno que ama, el vive totalmente en la responsabilidad de este amor y no toma la libertad como pretexto para el albedrío y el egoísmo. En el mismo espíritu Agustín ha formulado la frase luego famosa: ama y has lo que quieras. Quien ama a Cristo como lo ha amado pablo, puede verdaderamente hacer lo que quiere, porque su amor está unido a la voluntad de Cristo, y por ende, a la voluntad de Dios; porque su voluntad está anclada en la verdad y porque su voluntad no es más que simplemente su voluntad, arbitrio de su yo autónomo, sino que está integrada a la libertad de Dios y de ella recibe el camino que recorrer.
En la búsqueda de la fisonomía interior de San Pablo, quisiera, en segundo lugar, recordar la palabra que Cristo resucitado le dirige sobre el camino de damasco. Antes el Señor le pregunta: «Saúl, Saúl, ¿por qué me persigues?» El respondió: «¿Quién eres, Señor?» Y le es dada la respuesta: «Yo soy Jesús, a quien tú persigues". Persiguiendo a la Iglesia, Pablo persigue al mismo Jesús. "Tu me persigues". Jesús se identifica con la Iglesia en un solo sujeto. En esta exclamación del resucitado, que transformó la vida de Saúl, en el fondo está contenida toda la doctrina sobre la Iglesia como Cuerpo de Cristo. Cristo no se ha retirado en el Cielo, dejando sobre la tierra una secuela de seguidores que llevan adelante su causa. La Iglesia no es una asociación que quiere promover una cierta causa. En ella no se trata de una causa. En ella se trata de la persona de Jesucristo, que también como Resucitado permaneció "carne". Él tiene carne y huesos", lo afirma en Lucas el Resucitado frente a los discípulos que lo habían considerado un fantasma. Èl tiene un cuerpo. Está personalmente presente en la Iglesia, "Cabeza y Cuerpo" forman un único sujeto, diría Agustín. "¿No sabéis que vuestros cuerpos son miembros de Cristo?, escribe pablo a los Corintios. Y agrega: como según el Libro del Génesis, el hombre y la mujer se hacen una sola carne, así Cristo con los suyos se hace un sólo espíritu, un único sujeto en el mundo nuevo de la resurrección. En todo esto, se visualiza el misterio eucarístico, en el cual Cristo dona continuamente su Cuerpo y hace de nosotros su Cuerpo: "el pan que partimos ¿no es comunión con el cuerpo de Cristo? Porque aun siendo muchos, un solo pan y un solo cuerpo somos, pues todos participamos de un solo pan". Con estas palabras se dirige a nosotros, en este momento, no sólo Pablo, mas el Señor mismo: ¿Cómo habéis podido lacerar mi Cuerpo? Frente al rostro de Cristo, esta palabra se convierte al mismo tiempo en una petición urgente: Vuelve a juntarnos de todas las divisiones. Haz que hoy se haga nuevamente realidad: Hay un sólo pan, por lo tanto, nosotros, a pesar de ser mucho, somos un sólo cuerpo. Para pablo la palabra Iglesia como Cuerpo de Cristo no es un parangón cualquiera. Va mucho más allá de un parangón. "¿Por qué me persigues?. Continuamente Cristo nos atrae hacia su Cuerpo, edifica su Cuerpo a partir del centro eucarístico, que para Pablo es el centro de la existencia cristiana, en virtud del cual todos, como también cada individuo puede de manera totalmente personal experimentar: Él me ha amado y ha se ha dado por mí.
Quisiera concluir con una palabra tardía de San Pablo, una exhortación a Timoteo desde la prisión, frente a la muerte. "Soporta conmigo los sufrimientos por el Evangelio" dice el Apóstol a su discípulo. Esta palabra, que está al final de los caminos recorridos por el apóstol como un testamento, nos lleva hacia atrás, al comienzo de su misión. Mientras, después del su encuentro con el resucitado, pablo se encontraba ciego en su habitación en Damasco, Anania recibió el encargo de ir donde el perseguidor temido e imponerle las manos, para que recuperara la vista. A la objeción de Anania que este Saúl era un perseguidor peligroso de los cristianos, le es dada la respuesta: Este hombre debe llevar mi nombre ante los gentiles, los reyes y los hijos de Israel. Yo le mostraré todo lo que tendrá que padecer por mi nombre". El encargo del anuncio y la llamada al sufrimiento por Cristo van inseparablemente juntas. La Llamada a ser el maestro de las gentes es al mismo tiempo e intrínsecamente una llamada al sufrimiento en la comunión con Cristo, que nos ha redimido mediante su Pasión. En un mundo en el que la mentira es potente, la verdad se paga con el sufrimiento. Quien quiere esquivar el sufrimiento, tenerlo alejado de sí, tiene alejada la vida misma y su grandeza; no puede ser servidor de la verdad y así servidor de la de. No hay amor sin sufrimiento, sin el sufrimiento de la renuncia de sí mismos, de la transformación y purificación del yo por la verdadera libertad. Allí donde no hay nada que valga que por ello se sufra, también la misma vida pierde su valor. La eucaristía -el centro de nuestro ser cristianos- se funda en el sacrificio de Jesús por nosotros, ha nacido del sufrimiento del amor que en la Cruz encontró su culmen. Nosotros vivimos de este amor que dona. Eso nos da la valentía y la fuerza de sufrir con Cristo y por él, de este modo, sabiendo que justamente así nuestra vida se hace grande, madura y verdadera. A la luz de todas las cartas de san Pablo vemos como en su camino de maestro de las gentes se ha cumplido la profecía de Ananias y en la hora de la llamada: "Yo le mostraré todo lo que tendrá que padecer por mi nombre". Su sufrimiento lo hace creíble como maestro de verdad, que no busca su propio provecho, la propia gloria, el placer personal, mas se empeña pro Aquel que nos ha amado y nos se ha dado a sí mismo por todos nosotros
En esta hora en la que agradecemos al Señor, porque ha llamado a Pablo, haciéndolo luz de las gentes y maestro de todos nosotros, oramos: Danos también hoy el testimonio de la resurrección, tocado por tu amor y capaces de llevar la luz del Evangelio en nuestro tiempo. San Pablo ora por nosotros. Amen.
Benedicto XVI
domingo, 22 de junio de 2008
Encuentro con Hnos. de Río Claro en San Gerardo

Este sábado 21, como todos los tercer sábados de cada mes, nos correspondió visitar a nuestros hermanos de Río Claro, específicamente en esta oportunidad viajamos al sector de San Gerardo en donde se ubica la casa de nuestros hermanos Chicho y Carmencita. Como en todas nuestras visitas, el Señor si hizo presente en este encuentro, compartimos un vídeo de Aparecida y el testimonio de nuestro nuevo "pescado" Pedro Hidalgo, quien no ha querido perderse ninguna de las actividades programadas por nuestro MCC en su cuarto día.
Todos hemos tenido la oportunidad de conocer un poco el testimonio de Pedro en las misas de Palanca, pero para nuestros hermanos de Río Claro fue una novedad y que les llegó fuertemente, manifestando posteriormente ellos que, con el testimonio de Pedro les quedó muy claro que el Señor nunca nos abandona y esta en todo momento acompañándonos en las distintas circunstancias de nuestras vidas.
Terminamos este encuentro con un rico compartir preparado con el cariño de siempre por nuestros hermanos de Río Claro y programando ya nuestro próximo encuentro que si Dios así lo permite, se efectuara en conjunto con nuestro hermanos de San Clemente.
Por todos los lindos momentos vividos este Sábado...Gracias Señor.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)